Los niños de San Bartolomé pasaron la tarde de ayer de caza. Sin más armas que sus propias manos, entre pequeñas pero vigorosas carreras sucedió la caza del pollo y del cerdo.
En el polideportivo de esta pedanía oriolana se reunieron familias enteras para presenciar esta caza singular y divertida, tradición que se celebra desde hace «casi cuarenta años», según Amancio Martínez, uno de los organizadores del evento.
Los segundos protagonistas de la tarde fueron 15 pollos y un cerdo, objetivos principales de los niños. En el centro del campo de fútbol del polideportivo de San Bartolomé se soltaron uno a uno los 15 pollos, que pocos intentos pudieron hacer para escapar de las garras de sus cazadores.
A un lado del campo y a otro, los niños en fila salían ansiosos para conseguir su pollo, trofeo que se llevaba quien lo consiguiera atrapar. Algunas madres también participaron en la caza de los dos últimos pollos, y la última carrera fue dedicada en exclusiva para las reinas y damas de las fiestas.
Tras los pollos vino el cerdo, que enfundado en grasa, para complicar más su captura, se escapaba con facilidad de las manos de los niños, lo que provocó algunas caídas y tropezones. Al final el cerdo no se salió con la suya y fue el trofeo de uno los participantes. Tras una tarde amena tanto para los padres como para los hijos, las fiestas en honor a San Bartolomé continuaron hasta la madrugada.
Otro de los eventos en los que la pedanía participó fue la ofrenda de flores al patrón, desde la Plaza de la Iglesia. Hoy, día grande de las fiestas de la pedanía, los actos se centrarán en torno al patrón que protagonizará la procesión a partir de las ocho de la tarde.