Este mes cumple cien años y ahí sigue, llena de matorrales y en un estado que roza la ruina. La vetusta Plaza de Toros de Orihuela, situada en el Camino Viejo de Molins, sigue en pie desde el año 1907. El Club Taurino de Orihuela, en lucha por su rehabilitación desde hace casi diez años, no puede celebrar su centenario como hubiera querido, con un festejo que abriera de nuevo sus puertas. En agosto de 2007, es decir, en la actualidad, los aficionados esperaban poder festejar como se merece los 100 años de la única plaza fija en toda la Vega Baja, pero no ha podido ser y por eso reivindican su reforma con un cartel situado a escasos metros del coso taurino.
Los amantes de la fiesta nacional están «cansados de promesas incumplidas y proyectos inacabados» tal y como asegura Antonio Alcaraz, presidente del Club Taurino situado en la calle Acequia. Alcaraz afirma que desde el club «se exige una pronta rehabilitación del coso taurino» al nuevo equipo de gobierno «ya que ese era uno de los proyectos de su programa electoral, si no, tendremos que salir a protestar a la calle».
El presidente indica que la plaza es «propiedad del pueblo y por ello deben repararla» adaptándola a las necesidades de los oriolanos. Alcaraz señala que «no hay ningún proyecto y siempre van dando largas». A pesar del apoyo recibido por clubes taurinos de ciudades como Murcia y Alicante «la cosa no funciona ya que el Ayuntamiento es quién tiene la llave», asegura Antonio Alcaraz.
El presidente del club reconoce como una buena iniciativa la rehabilitación de la plaza de toros y su uso para diferentes actividades. El coso «sería un buen recinto donde programar conciertos, cine de verano e incluso instalar el circo, ya que Orihuela no tiene donde realizar este tipo de espectáculos para los más jóvenes», asegura.
Asimismo, indica que «la ciudad podría ser todavía más atractiva con la puesta en marcha de la Plaza de Toros». Antonio Alcaraz, hermano del gran torero oriolano apodado El Feo, asegura que «tenemos a gente buena para hacer grandes carteles, pero primero la plaza debe estar en condiciones».
Según el presidente, el Club Taurino de Orihuela no renueva sus aficionados, «somos los mismos de hace más de veinte años», porque no existe un motivo que lleve a la gente a apuntarse a un club de una ciudad que no puede celebrar espectáculos en su plaza fija. Antonio Alcaraz asegura con tristeza que «si la plaza estuviera en funcionamiento los oriolanos se animarían a involucrarse en el mundo del toro, pero por desgracia cada vez somos menos a los que nos gusta disfrutar de la Fiesta Nacional. Cuando por la puerta grande aún salían los toreros a hombros las localidades de la plaza eran cubiertas al completo. Si no hay ambiente es normal que no haya afición», dice.
A la espera
Para el nuevo equipo de gobierno al frente del Ayuntamiento de Orihuela la rehabilitación del coso taurino es una asignatura pendiente. La alcaldesa, Mónica Lorente, en una de sus intervenciones ante los medios coincidiendo con la presentación del concierto de Paulina Rubio para las pasadas Fiestas de la Reconquista y de Moros y Cristianos, aseguró que tiene en cartera el proyecto de la reforma de la Plaza de Toros y su conversión en recinto multiusos.
La Plaza de Toros como indica Antonio Alcaraz, «es del pueblo» ya que el Ayuntamiento en el 2001, adquirió el histórico inmueble, valorado entonces en 758.000 euros (126 millones de pesetas), en una permuta urbanística que el anterior alcalde realizó personalmente gracias a la colaboración del gerente de la empresa Procumasa, Valentín Botella, quien aceptó cambiar el coso por un solar de propiedad municipal de la costa.
De momento al Club Taurino y al resto de los oriolanos aficionados o no al toreo, sólo les queda esperar a que de una se cumplan promesas.