Almoradí pasó la tarde del domingo arraigado más que nunca a sus costumbres huertanas. Los almoradidenses, ilusionados en seguir con las tradiciones populares, no dudaron en montarse en sus burros y participar en la carrera anual que la peña Las Burras celebra todos los años.
Los peñistas organizaron una nueva edición de estas carreras tan peculiares en la misma semana de las fiestas que se celebran durante estos días en honor a los Santos Abdón y Senén, popularmente conocidos como los Santicos de Piedra. Carmelo Latorre, organizador del evento desde hace 24 años admite que «es una costumbre muy antigua celebrar estos concursos».
Tal y como preveía Latorre, cerca de 40 burros llegaron a un solar de tierra junto al colegio Pascual Andreu de Almoradí. Los asnos se enfrentaron a sus contrincantes, con su propietario a lomos, en rápidas carreras de dos en dos. Los eliminados pasaban a la final, así sucesivamente hasta encontrar el mejor corredor y jinete, ya que para dirigir a estos animales hay que tener un tanto de experiencia. Realmente aquí nadie pierde por muy burro que sea, todos los participantes son obsequiados con un pavo y el ganador se lleva a su establo una copa conmemorativa.
Conocer la cultura
Cientos fueron las personas que se acercaron por Almoradí. Familias enteras y muchos turistas disfrutaron de un domingo lleno de anécdotas divertidas. Entre caídas inesperadas, que hicieron reir a los espectadores, y paseos en pequeñas calesas los asistentes aprendieron cómo tratar a este animal en extinción. Sobre todo los poco entendidos y niños estaban atentos a los gestos y consejos que los veteranos intentaban inculcar a los jóvenes jinetes para hacer una buena carrera. Entre el rebuznar de algún asno algo terco se escuchaba todo tipo de: «¿Nena no le peges tanto al burro que te va a tirar!», gritó un abuelo a su nieta.
Y tras varias horas de carreras a veces un tanto desenfrenadas finalizó la carrera de burros, herencia de las actividades lúdicas de nuestros antepasados.