El cantante y actor ilicitano Pedro Pomares es uno de los protagonistas de la espectacular versión de la ópera Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny, de Kurt Weill y Bertold Brecht, con la que se abre al público el nuevo espacio cultural de las naves del Matadero de Madrid, gestionado por el Teatro Español. El montaje, dirigido por Mario Gas, inició su andadura el pasado domingo y permanecerá en cartel hasta el 5 de agosto.
Pomares está muy ilusionado con este proyecto, que marca su regreso a los escenarios de Madrid, tras presencia con Balansiyyá el pasado año y su anterior participación en musicales de éxito como La Bella y la Bestia o Sweeny Todd. En este último espectáculo compartió el cartel con el actor y presentador Constantino Romero, con quien vuelve a coincidir en Mahagonny.
La obra, estrenada en Leipzig en 1930, narra la historia de unos fugitivos de la justicia de Estados Unidos que a finales de los años veinte del pasado siglo deciden fundar una ciudad en un lugar inhóspito camino de California, Mahagonny, en la que todo está permitido. Como consecuencia de ello, acaba sucumbiendo bajo el peso de la corrupción, el pecado y la amoralidad.
Este obra cumbre de la colaboración entre Kurt Weill (música) y Bertold Brecht (textos), adquiere en este regreso a la vida una nueva dimensión de la mano de Mario Gas, uno de los mayores especialistas españoles en teatro musical.
Obra de una gran complejidad escénica y, sobre todo, musical, exige «un gran esfuerzo a los cantantes, ya que no es una ópera al uso», según comenta Pedro Pomares, que encarna a Fatty. Weill combina en la partitura partes tonales y no tonales en tres niveles: el neoclásico, el neoverdiano y el popular, contando con la armonía como elemento integrador.
Cien artistas
Cerca de un centenar de artistas aparecen sobre el flamente escenario de 36 metros de embocadura. Cuenta además con una orquesta de 35 músicos en directo. El elenco técnico y artístico, de máximo nivel, cuenta entre otros con el maestro de la cinematografía Javier Aguirresarobe, que se encarga de la iluminación o el escenógrafo Jean-Guy Lecat (habitual en los montajes de Peter Brook).
El espectáculo viajará en septiembre y octubre al Teatre Lliure de Barcelona y posiblemente después se represente en el Piccolo Teatro de Milán y en alguna otra ciudad europea más.
«Esto es impresionante», señala Pedro Pomares, acostumbrado a trabajar en grandes producciones internacionales. «El recinto es extraordinario, con la restauración realizada del antiguo Matadero de Madrid, y el espectáculo es de un nivel pocas veces visto en España. Merece la pena venir a ver la obra y el nuevo espacio cultural».
La acogida del público que presenció la primera actuación del domingo «fue muy buena, la gente quedó muy sorprendida por lo que vio. Es un espectáculo que no deja indiferente». El estreno oficial de la obra será mañana jueves.