Lunes, 25 de junio de 2007
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Orgullosos, pese a todo
Las dos hogueras seriamente dañadas el sábado afrontaron la Cremà con cabeza alta y mirada al futuro
Con la idea que inspiran las Fiestas de San Juan (y ha plasmado la hoguera oficial) en la cabeza, los comisionados de los monumentos que resultaron seriamente dañados el sábado decidieron ayer resurgir de sus cenizas y pasar página, aún antes de que las llamas devorasen los restos del desastre en la mágica Nit de la Cremà. Orgullosos de sus monumentos a pesar de su caída, sólo pensaban en levantarlos más bellos, si cabe, el año que viene.

En los instantes posteriores a los derrumbes de las hogueras de Florida Portazgo y Mercado Central, las lágrimas, la desesperación, la impotencia y el enfado eran las notas predominantes.

Ayer, la rabia había dado paso a la resignación y las personas que horas antes habían asistido al momento en que sus sueños de un año se derrumbaban preferían buscar en el pasado para recordar el monumento de pie o mirar al futuro y planear cómo será el próximo. Todo menos mirar al suelo, a los restos desangelados de lo que fueron dos grandes obras nacidas para ser efímeras, pero no tanto.

En Florida Portazgo, el panorama era verdaderamente desolador. Su espectacular creación había quedado convertida en un amasijo de piezas inconexas, de las que sólo se salvó la gran figura del director de orquesta, solo e inútil, sin músicos a los que dirigir.

Ilusión intacta

A su lado, fieles al mismo a pesar del desastre, varios miembros de la comisión pasaron la tarde sentados en la terraza más cercana a la hoguera. En la conversación era inevitable que se colase la mala suerte que se ha cebado con ellos este año, pero también comenzaban a planear «la gran hoguera de categoría especial que plantaremos el año que viene, con la misma ilusión que siempre», dice el presidente, Manuel Giménez.

Habla del futuro, porque duele menos que hablar del pasado, y porque ha decidido pasar página, aunque sus ojos reflejan tristeza cuando mira lo que ha quedado de Al son que toca. En esos momentos lo único que deseaba era «que acabe todo ya y la quememos, porque las circunstancias que se han dado son complicadas de aceptar».

Tienen claro que el único culpable de lo que les ha pasado es «el viento, porque era tan fuerte que no sólo tumbó la hoguera, sino que se llevó vallas y hierros de la barraca», apunta Giménez.

Eximen de toda responsabilidad a Vicente Martínez Aparisi, artista que la ideó, para el que Manuel sólo tiene palabras elogiosas: «Estamos encantados con él, era una gran hoguera, arriesgada, y por eso se ha llevado un gran premio», comenta.

«Los bomberos vinieron a verla después del primer desplome, porque teníamos miedo de que se cayese, y dijeron que estaba todo bien, pero contra los elementos climatológicos nada se puede hacer», añade.

Aunque estas Hogueras dejan en su memoria un sabor agridulce, Giménez dice que prefiere quedarse con el premio antes que con el derrumbe y asegura que la desgracia no les había aguado las ganas de vivir la Fiesta: «La noche de San Juan la disfrutamos al máximo y ésta (por la de la Cremá) la vamos a vivir a tope también, pese a todo, porque este es el espíritu de las Hogueras», refiere.

En Mercado Central también miran al futuro, pero les va a costar algo más olvidarse del pasado. «Raíces no se ha caído, sino que nos la han tirado», era la opinión más generalizada entre los comisionados. Y es que culpan de la rotura de una de las flores del remate a los operarios que colocaban la lona de protección en una fachada cercana. «Nosotros vimos cómo tiraban para desengancharla de la flor y estamos seguros de que por eso cayó, porque los bomberos habían comprobado que todo estaba seguro después de la primera rotura», explica Fidel, el vicepresidente de la hoguera.

Ellos ni siquiera pueden consolarse con el premio obtenido, ya que consideran «injusto» haber quedado los últimos de especial. «Era una hoguera distinta a las demás, alicantina», la defiende Fidel, que preferiría que la ganadora hubiese sido otra.

Pese a todo, la fiesta seguía ayer en la barraca, donde un grupo de comisionados se reía de sus penas y cantaba «si te ha pillao la vaca»..., pero cambiando la frase por «si te han tirao la hoguera». Al mal tiempo, buen humor.

Mientras, los preparativos para la Nit de la Cremà avanzaban, imparables. Los especialistas colocaron los explosivos entre las piezas rotas de Al son que toca, que habían sido previamente agrupadas para facilitar la quema. También en Raíces, bastante más entera pero con las flores por los suelos. En Florida Portazgo, los operarios colocaban los toldos ignífugos en las casas cercanas, a pesar de que, tanto bomberos como miembros de la comisión reconocen que el peligro será mucho menor, porque está toda en el suelo y las llamas no serán muy altas. Se acercaba la Cremà y ellos necesitaban más que nadie dejar atrás lo malo y comenzar de cero.

 
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