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| FICHA |
Lidia: décimo primera corrida de abono de Hogueras de San Juan.
Aforo: casi lleno.
Ganado: tres toros, tercero, cuarto y quinto, de El Ventorrillo; primero y último, de Hermanos García Jiménez; y uno, el segundo, de Peña de Francia. Todos terciados pero, en general, nobles, destacando primero y quinto; peores, segundo y sexto.
El Juli: pinchazo hondo y descabello (aviso, petición no mayoritaria y saludos); estocada baja (una oreja); gran estocada (dos orejas).
José María Manzanares: buena estocada (ovación y salida a los medios); estocada atravesada y descabello (aplausos tras dos avisos); buena estocada (dos orejas).
Incidencias: Manzanares resultó cogido en el sexto de la tarde. |
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De los seis toros que envió García Jiménez, cuatro fueron rechazados, siendo sustituidos por tres de El Ventorrillo y uno de Peña de Francia, casi un concurso de ganaderías. En general parecían terciados pero, sin embargo, sobrepasaron el peso mínimo exigido en una plaza de segunda categoría como la de Alicante. Todos ellos fueron aprovechables en diferente grado de toreabilidad. Siempre se ha dicho que el día 24 de juno el que llena la plaza es San Juan, sea cual fuere el cartel, pero de un tiempo a esta parte, la plaza no se llenaba ni el día de la cremà. Ayer, como de costumbre, el coso estaba engalanado con guirnaldas, claveles blancos y banderas blanquiazules en los palcos, como un día de auténtica feria, y el éxito se veía venir.
Si estuviéramos hablando de fútbol podríamos decir que el mano a mano entre El Juli y Manzanares se saldó con tres a dos, es decir, tres orejas para el madrileño y dos para el alicantino, pero los toros son los toros, y aquí no hay redes como en el balompié. Ni, por cierto, tampoco hay redes para salvar la caída, con lo que Manzanares cambió dos orejas por una herida.
Siempre hemos dichos, y no nos cansamos de repetirlo, que El Juli es como uno de esos grandes maestros que ha habido en la tauromaquia, y perdonen la comparación, Joselito El Gallo, Marcial Lalanda o Luis Miguel Dominguín, el dominio en la plaza. El Juli fue un niño prodigio y sigue siendo a su edad un magnífico lidiaros, que lleva el toreo en la cabeza, pero lamentablemente hay veces que en provincias no se le ve como en Madrid o sevilla, por ejemplo. Así, en su actuación del pasado día 20 en Alicante parecía que iba a medio gas, pero ayer lo dio todo en sus tres toros, especialmente en el tercero de su lote, el mejor de la tarde.
El que abrió plaza tenía buena condición, pero era flojo y claudicó al recibir la primera vara. La faena fue buena pero no se le dio importancia por la calidad del toro y por la poca transmisión que tenía. A media altura llevaba la muleta para evitar caídas, que tenía una flojedad manifiesta. Hubo, no obstante, algunos pases de muy buena factura, como cuatro naturales y un circular, adornándose con molinete y el pase de las flores. Buena faena pero sin emoción.
Subió de tono su actuación en el segundo, que recibió una vara, y al que le hizo un bonito quite por chicuelinas. A propósito de quites, ayer brillaron por su ausencia, cosa que se echa de menos en un reñido mano a mano. Bien es verdad que con una sóla vara pocas filigranas se podían hacer.
Era éste un buen toro, al que El Juli recibió con unos muletazos por alto con la mano derecha. Dándole distancia, instrumentó dos buenas tandas de cinco con la derecha y siete naturales rematados con un molinete. Hubo adornos cuando el toro se acababa. La estocada fue buena y se premió con una oreja y petición de la segunda, que el presidente, con acierto, no concedió.
El éxito rotundo vino en el quinto de la tarde, de El Ventorrillo, que pesó 509 kilos y recibió una vara. En la lidia de este toro, El Juli se esforzó y pudimos ver en Alicante lo que hacen en las mejores plazas del mundo. En el centro del anillo planteó la faena, que comenzó con largas tandas con la derecha y una muy buena de siete naturales rematados con un molinete. Otra tanda de cuatro naturales tuvo por remate un farol. Las dos orejas en esta ocasión fueron muy merecidas y el público empezó a disfrutar de la tarde.
Ayer vimos en Alicante a ese Manzanares renovado, decidido, valiente, firme, y con buen toreo. Su actuación pudo saldarse por lo menos con tres orejas, porque al segundo de su lote, un toro que había recibido un picotazo y una vara, tras probarlo con la muleta, lo llevó al centro del ruedo, donde montó una faena con ambas manos. Hubo tandas de siete con la derecha y otra de hasta nueve naturales y, sobre todo, una para finalizar, también de siete con la izquierda, muy toreros, muy largos. Y la estocada fue buena y en su sitio. Pero el toro no se quería morir y sonaron nada menos que dos avisos, hasta que, por fin, descabelló a la primera.
Donde estuvo sensacional Manzanares fue en el sexto de la tarde, un toro que manseó de salida y al que saludó el alicantino con siete verónicas despatarrado, cargando la suerte, que fueron un primor. Recibió una vara el animal y el toro se creció en banderillas. Fue aquí donde el torro se desmadejó, fue directamente a brindar al público y aquí vino el faenón. Una faena que tenía su mérito, porque el toro quedó bueno para la muleta pero ofrecía los naturales problemas de la casta. Después de cuatro doblones montó la faena en el centro del ruedo, poniendo toda la carne en el asador. Le anotamos seis con la derecha muy buenos y bien rematados y con la izquierda hubo otros seis, dejándole la muleta puesta en la cara para engarzar el segundo natural. Hubo otros cuatro naturales barriendo la arena con la muleta y haciéndole al toro comerse el albero. Pero quiso más, y aún hubo dos tandas por la derecha y una por la izquierda. El estoconazo fue fulminante.
El primero de su lote fue el peor de la tarde, y aquí se vio el valor y la exposición del torero. No tomaba bien la muleta, se quedaba corto y salía con la cabeza alta. Manzanares hizo todo lo posible por gustar, a pesar de las dificultades que le ponía su enemigo. José Mari, que está matando muy bien, le recetó una gran estocada, que hizo rodar al toro sin puntilla, pero todo se quedó en una ovación, que fue recibida desde los medios.
La cornada
Una muestra de cómo está este torro de motivado y valiente es que el sexto de la tarde lo cogió de mala manera y lo corneó en un muslo, pero aguantó hasta el final, porque sabe que esto es oficio de hombres, y visiblemente dolorido, se fue detrás de la espada en un gran estoconazo.
Manzanares fue asistido en la enfermería de una herida por asta de toro en medio muslo derecho, cara interna, que afecta al límite interno de triángulo de escarpa y al músculo abductor mayor, con dos trayectorias, una ascendente de catorce centímetros, y otra descendente de ocho centímetros. Pronóstico grave. El diestro fue trasladado al Hospital Perpetuo Socorro, donde quedó ingresado.