Las Hogueras de 2007 serán difíciles de olvidar. Pasarán a la historia como unas de las más accidentadas y aún hay que esperar a lo que pueda suceder en el día de hoy. Pocos minutos antes de que se iniciara la mascletà se conocía la noticia, la hoguera especial de Florida Portazgo se desplomaba sin afectar a ninguna persona, ya que se había ampliado el círculo vallado para contemplarla. Era mucho el riesgo y finalmente el monumento no aguantó y se dejó vencer por la ley de la gravedad. Días antes lo había vaticinado el artista y constructor de carrozas, Ángel Martín, quien consideraba que si se colocaba el remate que se había caído la hoguera se vencería. Pero la comisión y el propio artista, Vicente Martínez, habían puesto todo de su parte por dejar plantada casi como estaba en el boceto el monumento Al son que toca. Tras un trabajo de horas el constructor logró dejar la hoguera lista para el paso del jurado, aunque los bomberos le impidieron colocar la figura de un músico que iba sobre el remate recolocado. Florida Portazgo obtuvo el segundo premio y los bomberos se plantearon aumentar la seguridad y habían incrementado el perímetro hasta 35 metros, que hoy ya no serán necesarios.
El jefe del Parque municipal, Enrique López, recomendó a la comisión «reforzar la base de la hoguera, pero no les ha debido de dar tiempo». Iba a ser una de las cremàs complicadas, pero hoy ya no lo será. «Ya no tiene riesgo», reconocía el responsable municipal.
La comisión asistió con desolación a la caída y su presidente, Manuel Giménez, lamentó que tras un año de intenso trabajo finalmente no pueda quemarse entera como debería haber sido.
La mala suerte se ha cebado con la hoguera del Mercado que sufría un accidente ajeno al monumento que acabó perjudicándolo. La grúa que colocaba una lona para proteger un edificio junto al monumento al parecer de forma fortuita enganchó la tela en uno de los brazos que hacía contrapeso en él desestabilizándolo. Ello provocó que los bomberos decidieran sanearlo y eliminaron con una motosierra las flores que sobresalían de la estructura central. También la comisión optó por la opción más radical: «por aquí pasan desfiles y no queremos ser un peligro para nadie», decía un comisionado con los ojos enrojecidos de llorar.
El de Florida Portazgo ha sido un derrumbe que algunos vaticinaban por su riesgo. Tras la caída quedan figuras inconexas y rotas que se juntarán para quemarlas esta noche. El alcalde, Luis Díaz Alperi, visitó el monumento el viernes por la noche. Ayer, durante la mascletà, conoció la noticia del desplome. Alperi explicaba que al encontrarse colocada en una zona abierta el viento de levante que ayer soplaba le afectó, hasta el punto de tumbarla por completo. «Es lamentable que se haya caído porque no es lo mismo ver una cremà en pie que otra de menor porte», reconocía. Para Alperi el riesgo en los monumentos «es lo bonito»; pero también reconocía que cuando estos alcanzan una determinada envergadura sería necesario que un técnico especialista ajeno a las hogueras valorara el trabajo y las posibilidades de caer que tienen las obras.
A su juicio, el riesgo es lo que anima a contemplar las hogueras y no es un aspecto criticable aunque añade que «lo que hay que procurar es que no se caiga un remate. Eso es fácil de subsanar poniéndonos de acuerdo con el Gremio de Artistas, la Federación». El alcalde aboga porque un técnico revise los monumentos para que no haya riesgos.
Por su parte, la flamante edil de Fiestas, Marta García-Romeu, ha estrenado su cargo en un año complicado; aunque ella admite que la fiesta de Hogueras «tienen riesgo porque se trata de fuego y de más de 80 monumentos adultos plantados en las calles». Considera como hechos aislados los tres percances de importancia que se han originado por un lado la quema «intencionada» de una pieza en Carolinas, la caída del remate de Florida Portazgo «donde se asumía un riesgo» y el viento que provocó un accidente que ha perjudicado al Mercado.
«Ya no voy a llorar más»
La presidenta de la hoguera del Mercado, María Luisa Planas, estaba destrozada mientras miraba impotente junto a parte de su comisión y el artista, Juan Carlos Asensi, cómo los bomberos iban cortando parte del monumento. Pero admitía que «ya no voy a llorar más», mientras se frotaba las manos con un rebrote de psoriasis de importancia debido a los nervios sufridos en los últimos días. «No entiendo de política», respondía para no entrar en más detalles al haber obtenido el último de los premios para las hogueras especiales y adelantaba que seguirán trabajando para plantar en categoría especial el año que viene.