De bote en bote. Así estuvo ayer, durante las dos horas previas y posteriores al acto de la mascletà, el ya popular Racó de La Verdad, un espacio donde, antes de entrar, se guardan en el bolsillo tensiones y polémicas del día a día y se enseñorea la fiesta. Compartiendo refrescos y pinchito de tortilla, no sin sufrir los adelantados rigores del verano, estuvo, por segunda vez en este ciclo, el alcalde de la ciudad, Luis Díaz Alperi, tocado con un sombrero estilo vaquero. El político fue saludado y felicitado por el director general de La Verdad, Daniel Gidrón, acompañado por la secretaria de Dirección, Rosa Garijo. El alcalde no llegó, ni mucho menos, solo. Con él, su inseparable y eventual sucesora, Sonia Castedo, a la que no parece hacerle mella el cansancio, a juzgar por su permanente sonrisa. También estuvo Andrés Llorens, la candidata del PP por Elche, Mercedes Alonso, y el vicesecretario regional del partido, Ricardo Costa, entre otros. No faltó el responsable de la Gerencia de Urbanismo, Enrique Sanus. En eso, llegó el conseller de Infraestructuras, José Ramón García Antón, que no desaprovechó para recordar que la mascletà, pese al tranvía, se podía celebrar allí.
Antes de la delegación municipal, ya había abandonado el Racó, se supone que debido a sus muchas obligaciones en estos días, el presidente de la Corporacion supramunicipal y futuro titular de la Diputación, José Joaquín Ripoll, el cual también compartió charla con el directivo de este diario y con la delegada en Alicante, Teresa Cobo.
Pero el lugar festero del periódico era un hervidero de gente, de mucha gente del puño y de la rosa, desde mucho antes de prenderse la mecha, que, por cierto, tardó algo más de la cuenta. Disfrutando de cerveza y otros refrescos, allí estaban casi todos: Antoni Such, Ángel Luna (el cual no eligió el mejor lugar para impartir disciplina en el grupo parlamentario), Antonio Godoy, Diego Macià, Lalo Díez, Manuel de Barros, Carmen Sánchez Brufal, Manuel Bueno, Roque Moreno y hasta Angel Franco. De la Carrera de San Jerónimo llegaron Carlos González y Agustín Giménez.
Antes y después de la traca, hubo música de dolçaina i tabalet. Y hermosura festera, de la mano de la Foguera Calderón de la Barca. Al frente, el presidente José Carlos Valcárcel y la bellea Beatriz.
La Cámara de Comercio estuvo representada por su vicepresidente primero y presidente del turrón, José Enrique Garrigós, y por Javier Mondéjar. Garrigós no fue el único jijonenco. Coincidió con el nuevo alcalde, Ferran Verdú, y con sus dos tenientes de alcaldes, Teresa Carbonell e Isabel López.
El Racó era un hervidero, pero no había ni riesgo laboral ni de salud pública. Allí estaban la autoridad laboral, Ramón Rocamora, y el jefe territorial y el provincial de la Inspección de Trabajo, Alejandro Patuel y Ángel Torres. Con ellos el director de Ciralsa (nueva autopista), Jesús Bruezo. De Sanidad, llegó José Vicente García. Bajo un sol de justicia, se presentaron los hombres de Asaja: Eladio Aniorte, Ramón Espinosa y Antonio Gascón. De la Fiscalía estuvieron Javier Moltó, Ángel Alcázar y Ramón Siles. De la abogacía, José Ramón Tobarra, Gonzalo Martín Cano y José Soler.
Se agotó la tortilla de patatas.