Las mascletás de las Hogueras del 2007 siguen a muy buen ritmo. Los artistas se están esforzando en dar al público algo más que estruendo y colorido, que de por sí ya es algo complicado. En este sentido, las secuencias de disparos temporales asemejando música se están convirtiendo en el plus que está renovando el mundo pirotécnico.
Muy difícil lo tenía Fuegos Artificiales Europlá, de la localidad valenciana de Bélgida, tras la brillante mascletà que lanzó el lunes Pirotecnia Martí, de Burriana. Y apostó por ofrecer, al numeroso público que se concitó en la plaza de Luceros, más carga, 131 kilos por los 125 de los castellonenses, para alargar la secuencia musical. No en vano, los antecedentes les daban la razón a los de Europlá.
Con esta técnica, triunfaron en las Fallas de Valencia del 2005, en una actuación presenciada en la misma plaza del Ayuntamiento por los Reyes de España, y con ella clausuraron el 5º Encuentro de las Familias, también en la capital del Turia, en presencia del Papa Benedicto XVI. ¿Por qué no iba a funcionar igual de bien en Alicante?, pensaron los pirotécnicos. Experiencia en la cita ya tenían, puesto que la de ayer era su segunda participación en el concurso de mascletás de las Hogueras de San Juan.
Iniciaron la mascletà con tres baterías de cohetes aéreos de colores con siete retardos, «un principio clásico» para los técnicos, que daban el aviso: el concierto de batukada iba a empezar. Pero en lugar de tambores eran truenos y petardos, que durante varios minutos transformaron los caballos de Bañuls en sirenas de Ipanema, o casi.
Una secuencia larga y bien acompasada, programada desde el ordenador. «No ofrecemos sólo fragmentos, sino piezas enteras», advirtió el pirotécnico, Salvador Armengol. De hecho, «hemos sido pioneros en esta técnica», relataba orgulloso minutos antes de encenderse el primer cohete.
Fue el punto fuerte de la mascletà, aunque todavía quedaba por desarrollarse más de la mitad de los disparos. Tras el recital terrestre, un barrido de truenos digitales marcó el intermedio de la actuación, que volvió a la tierra, hasta el final.
La potencia de los petardos iba aumentando conforme bajaba la mascletà desde la avenida de General Marvá hasta la misma plaza de los Luceros, donde se produjo el apoteosis definitivo. Y vuelta a los cielos para culminar el segundo espectáculo pirotécnico del XX Concurso de mascletás.
Tres cortinas de color, con efectos sonoros, hicieron levantar el cuello a los presentes. La potencia de los cohetes aéreos no pasó desapercibida, rematada, además, por una volcanada de truenos de aviso, con cierre hermético.
Con un golpe seco y rotundo de los volcanes concluyó la mascletà, que despertó entre los presentes menos entusiasmo que su precedente del lunes, pese a que tenía más carga explosiva y mayor intensidad sonora.
Una gran responsabilidad para el benjamín de la familia, Carles Armengol, que debutó ayer en la programación de una mascletà, con 19 años. Y salió de la prueba con nota, en un montaje diverso con una potencia notable.
Y para hoy, la tercera sesión de mascletás. Esta vez a cargo de la pirotecnia El Portugués, ubicada en la localidad valenciana de Villamarchante. Esta empresa ya participó la semana pasada en un espectáculo del ciclo Pólvora a la nit, lanzado en el barrio de Nou Alacant.