Imaginativa, sorprendente y pionera como su creadora, Reyes, la primera mascletá del concurso del presente año festero sorprendió al numeroso público que se dio cita en la plaza de los Luceros. La pirotecnia Martí, de Burriana (Castellón), ofreció un espectáculo piromusical novedoso, basado en el ritmo acompasado de cohetes y petardos, que hizo bailar, literalmente, a la concurrencia.
Tras un comienzo que no fue más que un aperitivo del desarrollo posterior, un percusionista ubicado en la misma plaza de los Luceros dirigía a su antojo, cual director de orquesta sin batuta, los 125 kilos de pólvora distribuidos en una sinfonía que duró siete minutos y medio, aproximadamente.
Al ritmo de las baquetas del intérprete salían disparados los volcanes, truenos y demás artefactos. Con ellos, el músico creaba sintonías fácilmente reconocibles por el público: ritmos latinos, cánticos futboleros y, al final, una marcha mora dieron vida a lo que nada más que son explosiones de pólvora en cartuchos.
De menos a más, la música iba acompañada de disparos de cohetes al cielo, que ponían escenario al telón sonoro. Pese a que el hijo de la pirotécnica, y programador de la mascletá, había anunciado un «espectáculo clásico», nada más lejos de la realidad. Alicante vivió la constatación de una nueva forma de hacer mascletás, que la misma empresa ya había intentado con éxito en las pasadas Fallas de Valencia.
La apoteosis final, con dos centenares de truenos explotando en medio segundo, le dio los decibelios necesarios para mostrar la fuerza de la pólvora y el fuego. Pero la sorpresa fue el punto necesario de luz y alegría para completar el espectáculo: una sucesión de cohetes que convirtió la avenida de General Marvá en una cascada invertida de color. De abajo arriba, los cohetes transformaron el brillante cielo azul de Alicante. Un final de altura, que el público comprendió y al que le dio un largo y sonoro aplauso, al nivel de la mascletà.
Así lo supieron reconocer ciudadanos y autoridades. El alcalde de Alicante acudió a felicitar a la pirotécnica, Reyes Martí, al igual que la Bellea del Foc y el resto de la Federación de Hogueras. «Y es sólo el día 19», recordaban algunos, esperanzados en que las mascletás no hagan más que subir.