Diez personas, incluyendo al presidente, velaron, como hizo Don Quijote con sus armas, Reflexión, su hoguera, sólo un día después de conocer la quema de una pieza en Carolinas Altas. Gran Vía-La Cerámica ha hecho un gran esfuerzo por plantar en la máxima categoría y va a proteger su monumento con todas sus fuerzas. También han añadido dos extintores que no tenían previstos. «Después del sacrificio de un año no dormir en tres días no cuesta tanto», explicaba el presidente Rafael León Vargas, quien confesaba estar muy nervioso durante la plantà que se iniciaba a las ocho de la mañana. La apuesta es grande, los Hermanos Gómez Fonseca son los autores del monumento cuyo presupuesto asciende a 92.000 euros. El presidente confiesa que «la Fiesta para mi se acaba el día 21 después de conocer los premios». En plena faena, José, el constructor, gritaba a varios comisionados que trataban de levantar una pieza que «en el taller la movíamos entre cinco».
Su monumento tendrá movimiento, el remate será giratorio y también una pieza de la base. Jose Gómez se enfrentaba a una plantà en una calle nueva y el primer reto son las dimensiones de la calle.
Su plantà terminará a las 10 de la mañana del jueves. Y tiene tiempo para la solidaridad, porque ha ofrecido su taller a Pere Baenas para lo que necesite.
En Polígono de San Blas también han reforzado la seguridad. Hay dos extintores colocados estratégicamente. El vicepresidente y presidente de la Federación de Hogueras Especiales, Rafael Soler, apunta que lo ocurrido en Carolinas Altas «es lo peor que te puede pasar». Parte de la hoguera descansaba en el solar de la avenida Doctor Rico mientras una vigilante reconocía estar muy alerta. Soler, como opinan la mayoría de presidentes de especiales, reclamaba ayer apoyo del Ayuntamiento para que vele por la seguridad de los monumentos más grandes.
En San Blas Alto la hoguera no llegó hasta pasado el mediodía y su presidente, Alberto Gascó, confesaba que «cuanto menos tiempo esté en la calle mejor», con el recuerdo vivo de lo ocurrido en Carolinas Altas. Este año dejan libre la calle Baltasar Carrasco para plantar en el parque del Padre Fontova, que protegieron con arena y una base de ladrillos. Gascó quiere olvidar los amargos días del año pasado cuando se cayó parte de su hoguera y explica que este año a Segi Edo no le volverá a ocurrir.
Altozano ha revivido con la quema de Solsticio la desaparición de su hoguera infantil hace varios años, cuando unos vándalos la quemaron antes de tiempo. «Hemos pasado toda la noche vigilando», explica un comisionado ante los trozos de la hoguera del alicantino Joaquín Rubio. El presidente, Antonio Ferrer, reconoce que la quema ha generado un «ambiente enrarecido» y admite que «es una experiencia muy desagradable que no deseamos a nadie». Ferrer pide que «el Ayuntamiento se mentalice y ponga vigilancia». Por la tarde todas ellas comenzaron a tomar verticalidad. Hoy las piezas inconexas ya tendrán una forma.