Afrontaron las elecciones confiando en ser la llave de una nueva corporación «de progreso». Comenzaron el escrutinio con la esperanza, sustentada en los primeros resultados provisionales, de que el PSOE ganaba las elecciones y de que ellos ayudarían a conformar la mayoría absoluta. Se aferraron hasta el último minutos a la posibilidad de conseguir el concejal que podría arrebatar el gobierno al PP, pero fue imposible. Esquerra Unida no llegó. Su desgaste progresivo en los últimos años lo han pasado.
Su candidato a la Alcaldía, José Antonio Fernández Cabello, encontró tres argumentos para explicar el fracaso de su formación al quedarse fuera del próximo ayuntamiento: «La alta abstención, con el voto conservador más movilizado, el hecho de que las elecciones hayan tenido un marcado carácter nacional y bipartidista y la fragmentación de los partidos de izquierdas». El profesor alicantino advirtió en este sentido del «daño» que les había provocado la candidatura de Vecinos por Alicante, algunos de cuyos integrantes eran tradicionales votantes de la formación de izquierdas.
Tanto Fernández Cabello como Esther López, número dos de la lista municipal, eludieron cualquier autocrítica. Defendieron la campaña que han desarrollado, aunque el candidato reconoció que, quizás, no habían logrado visualizar el trabajo realizado.
Vecinos por Alicante tampoco llegó al mínimo porcentaje del 5% para conseguir un concejal, pero no es nada desdeñable superar los 4.000 votos. Otra de las sorpresas desagradables fue la protagonizada por el Bloc, que estuvo lejos de los resultados de hace cuatro. Ayer sólo logró 1.642 votos y fue superado por los novatos del Partido de la Ciudadanía.