No estaba prevista su visita a Alicante, pero el anuncio hace unos días de su mitin en el Pabellón Pitiu Rochel de Alicante permitió interpretar que su participación no iba a ser baladí. Los socialistas están convencidos de que el Ayuntamiento de Alicante puede dejar de ser baluarte del PP, antes incluso que la Generalitat, a pesar de que el pacto entre EU y el Bloc concede, o concedía, a Pla un plus para la derrota aritmética, que no real, de Francisco Camps. Sin embargo, las encuestas han echado por tierra, de momento, esa previsión. Y da la sensación de que José Luis Rodríguez Zapatero lo sabía. Ayer llegó a Alicante para, sobre todo, dar un verdadero empujón a Etelvina Andreu, la candidata a la Alcaldía de la capital.
No sólo se deshizo en elogios hacia la aspirante -será difícil encontrar otro discurso suyo con tanta loa hacia el candidato a una Alcaldía-, sino que le puso en bandeja un proyecto para Alicante al que el presidente del Gobierno concedió especial trascendencia en su intervención.
Se trata de la Casa del Mediterráneo, una dotación de carácter cultural del mismo estilo de la Casa de América en Madrid y de la Casa de Asia en Barcelona, un lugar «para el encuentro y la convivencia», destacó Zapatero ante más de 4.000 personas que se dieron cita en el pabellón que lleva el nombre de un gran deportista y reconocido militante socialista. Por cierto, sus hijas, Mari Ángeles y Fini no se lo perdieron
Sede provisional
El jefe del Ejecutivo pidió a Etelvina Andreu que «busque una sede provisional», al tiempo que anunció que su espacio definitivo será -a petición de la candidata- la antigua Estación de Murcia, un edificio abandonado que depende de la Administración Central, a través del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF). Hasta ahora, en las conversaciones mantenidas entre el Ayuntamiento, el Puerto y Adif para la recuperación de esta fachada litoral, la antigua Renfe defendía el uso del inmueble para su explotación comercial.
Tanto la Casa de América, que data de 1990, como la de Asia, son fruto de consorcios entre el Ministerio de Asuntos Exteriores y los respectivos gobiernos regionales y los ayuntamientos de ambas capitales.
Además de este proyecto, que Etelvina Andreu podrá abanderar durante el tramo final de la campaña, Rodríguez Zapatero no reparó en gastos dialécticos hacia su anfitriona: «Será una alcaldesa llena de vida, llena de fuerza y debéis sentiros orgullos de ella». «Ha servido al Gobierno de España -añadió el presidente del Ejecutivo-, estando cerca de todos los problemas, y cuando la comparo con su rival, estoy aún más convencido de que va a ganar ampliamente la Alcaldía». Y siguió: «Representa (Etelvina Andreu) lo mejor de España, la España moderna y avanzada, se ha hecho a sí misma, estudiando e investigando bajo la maestría de Bernat Soria, con células madre, para salvar vidas».
Todavía en clave local, Rodríguez Zapatero aseguró que el AVE llegará «en cuatro años». Aunque sin citar ningún caso, y eso que los tenía cerca, Zapatero aludió al ladrillo: «No podemos terminar con nuestras costas, con nuestras playas, hay partidos que son capaces de vender todo el suelo si hay detrás una buena especulación: nosotros defendemos un urbanismo razonable, un medio ambiente digno de ser vivido y por eso vamos a preservarlo y a combatir a los especuladores». En esta línea, vaticinó: «Se acabó el oscurantismo del urbanismo y la destrucción de los parajes naturales».
Hizo dos referencias personales a Pedro Solbes, su titular de Economía, de quien destacó con vehemencia que «es respetado y digno y el PP no puede ni tocarle», y a Leire (no le hizo falta citar su apellido). De su secretaria de Estado de Cooperación hizo hincapié en su capacidad para recorrer las zonas más pobres del planeta para resolver problemas de educación y hambruna con los presupuestos del Estado, «en vez de destinar ese dinero a guerras ilegítimas e ilegales». No fue, ni mucho menos, su única referencia a la guerra de Irak y a la implicación del Gobierno del PP. Sus referencias al Partido Popular fueron varias, aunque la más llamativa se produjo cuando afirmó que «el único programa del PP es crispar y difamar, no han aprendido a perder las elecciones (...) hay cosas, la mayoría, que no merecen ni ser escuchadas, porque para hacerlo hay que tener algo de credibilidad, y la perdieron con las mentiras sobre las armas de destrucción masiva y con el intento de engañarnos con el 11-M». Más aún, dijo: «Saqué a España de la foto de las Azores y la metí en la lucha contra el hambre».
Llamamiento a las urnas
Zapatero comenzó su discurso -en torno a las 20.48 horas, atento su equipo a las conexiones de las televisiones nacionales- haciendo un llamamiento a las urnas: «Cada voto es útil, es útil votar para mejorar la vida de la familia, para mejorar la Sanidad, la Educación...». Hubo una alusión posterior en la misma línea, dedicada a los jóvenes: «Me disteis la victoria y os pido que hagáis un gran esfuerzo para pedir el voto a la gente, con la cabeza alta y la mirada limpia, con nuestra gestión y nuestros principios».
Mención aparte mereció su dedicatoria a Canal 9: «Es una vergüenza de manipulación y una falta de respeto a la democracia: hay que votar para que Canal 9 del PP pierda las elecciones».
Por último, acabó su discurso afirmando con vehemencia: «Alicante la Comunidad Valenciana son progresistas, y no de derechas como ha intentado el PP».