El único debate sobre la ciudad de Alicante, que se realizó en los estudios centrales de Canal 9 en Burjassot, puso de manifiesto la existencia de otro estilo político en la provincia de Alicante, más cercano a los ciudadanos y sus problemas.
Así, las grandes ausencias de la charla fueron la corrupción, las imputaciones del alcalde (sólo una vez en todo el debate) y el peligro del tripartito, tan utilizado en Valencia.
En cuanto a candidatos, destacó la agilidad y el de control de la candidata socialista, Etelvina Andreu, ante las cámaras, lo que llevó a comentar a un directivo de la cadena autonómica que «esta chica podría ser una buena presentadora de magazine». Más allá de esta anécdota, la candidata socialista, desde el inicio de la discusión, se dedicó a buscar la cámara y dirigirse a los electores alicantinos. Incluso, presentándose ante los espectadores como una persona más, al estilo de los castings que se hacen en las televisiones.
A lo largo de la hora de coloquio, Andreu no olvidó en ningún momento la cámara, y lo que debía tratar de vender en cada momento ante los espectadores, apenas mirando al alcalde, sólo cuando lo criticaba. Eso sí, crítica constructiva, sin apenas referirse a la corrupción, aunque sí a lo denominó «urbanismo salvaje e insostenible».
Por su parte, el alcalde de Alicante, Luis Díaz Alperi, volvió a demostrar su veteranía y experiencia, así como sus ganas de volver a revalidar la victoria ante las dudas de algunos compañeros suyos. No dudó en contestar todos los aspectos planteados, devolviendo la pelota al tejado de su rival socialista en cuanto podía. Y, como los buenos pirotécnicos, aprovechó el privilegio de la última contestación para quemar la traca final, responsabilizando a su rival de los olvidos del Gobierno de Zapatero, al que no mencionó, pues para algo estaba con la ex subdelegada de Alicante.
Alperi, no obstante, se olvidó de la cámara durante buena parte del debate y se presentó como es, en su estado puro, sin rehuir ninguna cuestión, tratando siempre buscar asuntos que preocuparan a la gente.
El candidato de EU tampoco quedó mal en el debate. Mostró un menor trato con la cámara, a la que prácticamente sólo se dirigió en su última intervención. Presentó un discurso que sorprendió al no ser tan radical como el planteado en el debate autonómico por su jefa de filas, Gloria Marcos.