Los candidatos del PP, PSPV y EU a la Alcaldía de Alicante rompieron ayer los bloques pactados en el seno del consejo de administración de Radio Televisión Valenciana (RTVV). Luis Díaz Alperi, Etelvina Andreu y José Antonio Fernández Cabello consiguieron hacer un debate algo más dinámico que sus dos precedentes, el autonómico y el de la ciudad de Valencia, en un coloquio en el que se trataron de evidenciar dos modelos de ciudad.
Los aspirantes del PSPV y EU sorprendieron al no centrarse en las imputaciones, pero no así en los temas urbanísticos, que fijaron buena parte del debate, como el deterioro de los servicios públicos.
El alcalde, Luis Díaz Alperi, trató de desmentir con datos las acusaciones de otros candidatos, y se guardó para su intervención final su última bala, lo que evitaba cualquier tipo de réplica por parte de Andreu. Este cartucho fue la «falta de implicación del Gobierno» central en la ciudad, «paralizando» los proyectos más importantes para su futuro.
De ello culpó a Etelvina Andreu por haber sido la subdelegada del Gobierno en la provincia en los últimos años. Según Alperi, «su Gobierno castiga a Alicante por haber votado al PP, paralizando la rehabilitación del edificio de Correos, el soterramiento de las vías año y medio, y la escasez de policías, que era competencia suya y que hemos tenido que suplir con policías locales».
«Discriminación»
Así, Alperi reprochó que a la candidata socialista que «no hubiera actuado ante la discriminación de Alicante», en respuesta a las diversas acusaciones de deterioro de la ciudad realizadas por Andreu en el debate, especialmente en materia de servicios públicos, plazas y jardines. La socialista aseguró: «Mi hijo de tres años juega en los mismos jardines de que yo de pequeña, pero más deteriorados».
La candidata no se acobardó durante el debate y, en más de una ocasión, trató de poner al primer edil contra las cuerdas, al igual que hizo el candidato de EU, Juan Antonio Fernández Cabello, especialmente al referirse a los servicios públicos. Éste acusó al popular de «haberlos privatizado, lo que ha favorecido su deterioro absoluto», según apuntó Fernández Cabello.
El aspirante de EU aseguró que Alicante «es la ciudad que peor huele de España», mientras que Andreu indicó que «centros de salud como el de Babel llevan saturados más de seis años por la multiplicación de habitantes», lo que «defrauda a los ciudadanos que se sienten engañados porque no ver prosperar su municipio, mientras que los del entorno nos superan en calidad de vida y servicios».
Díaz Alperi no se calló ante las acusaciones de sus rivales y las negó, entre otros motivos, en base al apoyo de los ciudadanos durante doce años: «Si me han votado será porque no opinan así, salvo que ustedes los consideren tontos». Recordó el popular que «se han duplicado los centros de salud», y achacó la privatización de servicios como basura y transporte a gobiernos municipales anteriores, afirmando que «los hicieron los alcaldes socialistas con los comunistas».
A parte de los servicios públicos, gran parte de la discusión giró en torno al tema urbanístico y al desarrollo medio ambiental de la ciudad. En este apartado, el alcalde dio cifras triunfalistas, asegurando que «Alicante es una ciudad verde, donde se han creado más de 3,7 millones de metros cuadrados de parques y jardines regados con agua reutilizada». Y sacó a la luz un premio entregado por el Ministerio de Medio Ambiente, «por ser el municipio que más y mejor reutiliza el agua de España», con lo que, aludiendo a la socialista, dijo: «Creo que el Gobierno al que usted perteneció no piensa lo mismo».
Etelvina Andreu no comparte lo mismo que el alcalde alicantino, pues entiende que «hemos estado ante el Alicante del ladrillo, que ha olvidado los barrios de la ciudad y sus necesidades para centrarse en un crecimiento urbanístico, donde los jóvenes no pueden comprar una casa porque es cara», ya que «ha gobernado pensando en los promotores». Y se comprometió a impulsar una ciudad más participativa, donde una de cada dos viviendas que autorice serán a precio asequible o VPO».
Fernández Cabello, por su parte, fue más duro con el edil alicantino, a quien acusó de «estar al servicio de determinados promotores, en contra de los ciudadanos a los que no escucha», a lo achacó la última imputación, que apenas se mencionó, «por malgastar fondos públicos con altos sobrecostes».
En este contexto, reclamó que «el Ayuntamiento debe volver a la gente», y lanzó una advertencia a los socialistas: «Apelo al PSPV para que reflexione sobre la oposición realizada en determinados temas para a un cambio de gobierno».
Para el dirigente izquierdista, el actual equipo municipal es «el de los incumplimientos y Rabasa», mostrando su deseo de «ser la llave del cambio», que, a su juicio, debe pasar por «una ciudad más humana, sin tanto crecimiento urbanístico, pero pensada para las personas, donde los ciudadanos tomen las decisiones y acuerden prioridades, a través de presupuestos participativos».
En el tema urbanístico, Alperi también dijo que «todo lo construido lo recoge el Plan General de Ordenación Urbana», y citó el PAU 4 de la playa de San Juan, «que incluye menos casas de las previstas en el plan».