Comprar en Madrid, Barcelona o Bilbao, una vivienda de cien metros por 180.000 euros es prácticamente imposible. Sin embargo en Torrevieja existen muchos pisos de esas características en el mercado inmobiliario. Así lo asegura Antonio Navarro, el gerente de la asociación de Promotores y Constructores de la Vega Baja, Procosta, que manifiesta que desde hace un año el precio de la vivienda «está estancado en la localidad».
Señalan los responsables de los promotores que los precios en la ciudad de la sal y su área de influencia oscilan entre los 1.500 euros a los 1.800 el metro cuadrado, siempre según las zonas en las que el comprador esté interesado. «Unos precios muy alejados de los 4.500 euros de media en la Comunidad Valenciana, de los que se ha hablado en algunos sitios», indica Antonio Navarro.
Sin embargo, a pesar de esos precios asequibles, la venta de viviendas no pasa en la zona por su mejor momento, en parte por la salida al mercado de mucha vivienda de segunda mano, de la que Navarro asegura que se trata de «segunda vivienda, pero nueva la mayoría de las veces por que son casas que se compraron para invertir, y luego salen a la venta».
Por eso, y pese a la proverbial escasez de suelo -y las nuevas legislaciones que cada vez hacen mas dificultosa la recalificación- de la que se queja el sector de la construcción, el precio del mismo no ha subido, por lo que no ha repercutido tampoco en la vivienda nueva, haciendo de la zona un lugar «atípico» en lo que se refiere al costo de la vivienda.
Porque si en el resto de España se viene produciendo una desaceleración del precio que hace pensar a nivel de todo el Estado en el desinflamiento de la burbuja inmobiliaria, en la zona esa burbuja podría estarse ya desinflando, con bastante rapidez y desde hace algún tiempo.
Y aunque el precio del suelo no sube, y Navarro sostiene que cuando se produce ese incremento el primer perjudicado es el promotor-constructor, «porque si el precio del suelo subiera, con la poca demanda que existe de vivienda, los márgenes se tendrían que reducir aún más», la demanda ha disminuido notablemente, desde hace un año.
El sector de la construcción, motor económico de la comarca de la Vega Baja está en recesión por esa bajada de la demanda, y «ya está llevando a una recesión económica» según el gerente de Procosta, que se nota, por ejemplo, «en que cada día hay mas gente en las obras pidiendo trabajo, lo que significa que cada día hay mas paro». Lejos quedan los tiempos en los que los constructores tenían que irse a buscar mano de obra a otras comunidades por que no se encontraba en la zona.
Navarro atribuye los problemas del sector a diversas causas, entre las que destaca la mala prensa que sufre en los últimos tiempos todo lo que rodea al ladrillo. Los casos de corrupción que son piedra de escándalo «y que no afectan a la profesión en general sino a unos pocos» dice Navarro que está afectando a todos, al igual que algunas campañas políticas, en las que asuntos como la visita de europarlamentarios y sus conclusiones, les han perjudicado.