Se queja el gerente de la asociación de promotores de que el sector esté «bajo sospecha» por culpa de la «irresponsabilidad de otros». Y dice encontrar «injusto» que se criminalice a un sector que ha supuesto el motor económico de toda una comarca «porque el resto de industrias han sido inexistentes, y la agricultura, sabemos por desgracia lo que está pasando».
Para el gerente de Procosta, el que el sector esté bajo sospecha, o se ciernan sobre él vaticinios como los de la falta de agua, puede abocar a una asfixia del sector que aboque a la comarca a una crisis que haga que muchos tengan que buscar su futuro en otros lugares.
Una situación de la que viene hablándose hace años que podría suceder, y que parece que empieza a enseñar la oreja, con un estancamiento de precios generado por la gran cantidad de viviendas a la venta y la escasa demanda. Que esa escasez de demanda provenga del menguado poder adquisitivo de los compradores, o de las campañas en el extranjero que recomiendan que no se compre vivienda en la Comunidad Valenciana, es algo que puede resultar anecdótico a la hora de enfrentar lo que podría llevar a una grave crisis económica si el sector de la construcción entra en una recesión que en algunos sectores se ve como inevitable.