Sábado, 14 de abril de 2007
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AHMED BUJARI REPRESENTANTE DEL FRENTE POLISARIO ANTE NACIONES UNIDAS
«Volver a la lucha depende de la ONU»
«La pelota está en el campo del secretario general, que tiene que decidir sobre la propuesta marroquí y la nuestra. Si no se concilian sería muy peligroso»
«Volver a la lucha depende de la ONU»
EXPECTANTE. Ahmed Bujari, en una calle de Nueva York. / M. D. DE RADA
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Después de 32 años de conflicto y dieciséis esperando el referéndum de autodeterminación que prometió Naciones Unidas cuando se firmó el alto el fuego, las negociaciones sobre el futuro del Sahara Occidental han experimentado esta semana un nuevo repunte.

El rumor era que Marruecos preparaba una ofensiva diplomática para resolver a su favor la disputa sobre la antigua colonia española, y el envío de varias delegaciones por el mundo así lo confirmaba. Por eso, el Frente Polisario se vio forzado a adelantarse con una contrapropuesta que se materializó el martes en el despacho del secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, apenas veinticuatro horas antes de se presentase el embajador marroquí. Ambas partes buscan ganarse los favores del nuevo secretario general del organismo internacional, que la próxima semana tendrá que presentar al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas un informe con el que sacar del letargo el futuro del pueblo saharaui.

Ahmed Bujari (Djala, 1954), el hombre que representa los intereses del Frente Polisario en la ONU, explica la estrategia y advierte que el fracaso de la vía diplomática sería «peligroso».

-¿En qué consiste el plan que presentó el martes al secretario general de la ONU?

-Se basa en dos pilares. El primero, la necesidad de que el referéndum de autodeterminación tenga lugar en el Sáhara Occidental con todas las opciones, incluida la independencia y la autonomía. El segundo pilar consiste en que en caso de que esa consulta conduzca a la independencia, el Polisario está dispuesto a entrar ahora en negociaciones directas con Marruecos para garantizarle unas relaciones globales privilegiadas con el nuevo Estado, que incluirían el campo económico, comercial y de seguridad. Con ello queremos mitigar ese aparente dolor para Marruecos ofreciéndole garantías de que va a ganar en otros terrenos. Unas circunstancias que a lo mejor no podrá encontrar en otros tiempos.

-¿Hay alguna posibilidad de que acepten la propuesta marroquí?

-Ninguna, porque parte del hecho inaceptable de que el territorio ya es marroquí, con lo que se sale de la legalidad internacional. Por esta misma razón viola el principio de autodeterminación al prohibir las otras opciones. No puede servir ni como base de solución ni como base de negociación. La invitación de Marruecos a que negociemos sobre la base de que renunciemos a la independencia es una invitación bastante descarada, no es razonable.

Postura internacional

-Sin embargo parece contar con simpatías internacionales.

-Es cierto que los franceses están detrás de este intento marroquí. Y el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero está dando señales ambiguas, pero con suficiente claridad como para que Marruecos cuente con el apoyo español. Aun así no creo que el resto del Consejo de Seguridad ni el secretario general vayan a endosar una propuesta de solución que es contraria a legalidad internacional y que no ha sido aceptada por la otra parte en este largo conflicto.

-¿Por qué cree entonces que Francia y España están dando señales de que podría apoyar esta autonomía?

-Francia siempre ha estado detrás del intento marroquí de anexionarse el Sáhara Occidental. En el fondo, París no quiere ver un Estado en esa parte de África que sea hispanófono.

-¿Y España?

-El anterior Gobierno español, es decir, el del Partido Popular, mantuvo una posición muy coherente con el tema del Sáhara Occidental, y fue bajo presidencia española que se aprobó el plan Baker. Sin embargo los actuales gobernantes españoles han operado un giro casi radical con respecto a la tradicional postura de Madrid. Sus motivos y sus razones tendrán, pero sean los que fuesen no están teniendo en cuenta la legalidad internacional, el punto de vista saharaui, ni incluso los intereses estratégicos a largo alcance de España en una región como el norte de África.

-Algunas informaciones han dicho que el Frente Polisario ha estado involucrado en las negociaciones para presentar este plan marroquí, ¿es eso cierto?

-No, de ninguna manera, lo desmiento oficialmente, a pesar de que los marroquíes pretendan confundir a la gente. El último contacto con las autoridades de Rabat fue en 1997 en Houston bajo los auspicios de James Baker.

-Si el Polisario no acepta el plan de Marruecos, ni Marruecos el del Polisario, ¿qué pasa ahora?

-La pelota está en el campo del secretario general, que tiene las dos propuestas. La pregunta es si las va a incluir en su informe. Y en caso de que no las incluya, ¿qué va a pedir al Consejo de Seguridad? ¿quizás una resolución técnica? Y si las incluye, ¿va a recomendar una en detrimento de la otra? Es una situación bastante difícil.

Atrevimiento

-¿Qué cree que puede suceder si no se logra conciliar estas dos posturas inaceptables para la otra parte?

-Significará un estancamiento peligroso. El Consejo de Seguridad es el que tiene el tema en la mano, y no puede aceptar la demanda de Marruecos contra sus propias resoluciones simplemente porque el reino alauí no la ha respetado. Ahí está el atrevimiento marroquí, que creo que se basa en un cálculo falso de la realidad, porque el apoyo francés no significa el de la comunidad internacional. Para nosotros es más fácil que el Consejo de Seguridad reanude el proceso que ya existía a empezar uno falso.

-Con lo del estancamiento peligroso, ¿se refiere a la posibilidad de que vuelva a estallar la violencia?

-Lo digo en el sentido de que es lo desconocido y nadie puede prever las consecuencias ni sus dimensiones. Estamos ante un pueblo que quiere su derecho a la autodeterminación y ha luchado por ello, pero ha creído en la intervención de la comunidad internacional como lo han hecho los de Timor, Namibia y Palestina. El fracaso de las Naciones Unidas no fortalecerá los cimientos del sistema internacional. Todo esto puede empujar a una reanudación de los combates.

-¿Es eso una amenaza con la vuelta a las armas?

-Nosotros no utilizamos el término amenaza. Simplemente decimos que el estancamiento resultante de una inacción de la comunidad internacional frente al desafío marroquí no ofrece horizontes que permitan pensar con tranquilidad el futuro de la región.

 
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