 GOLOSOS. Todos hacen cola en las tahonas para adquirir el dulce típico del Lunes de Pascua. / L. V. |
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| LAS RECETAS |
Mona de Pascua: masa artesana de aceite de oliva, limón rallado, azúcar, leche, levadura y harina; y, cómo no, el huevo, que debe estar duro.
Coca con tonyina: masa de anís, aceite de oliva, harina de trigo y atún de salazón.
Las medidas: es el secreto mejor guardado de los reposteros alicantinos.
Torrijas: una barra de pan del día anterior, leche, canela en rama, corteza de limón, azúcar al gusto, huevos para rebozar y aceite de oliva para freír. |
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La Semana Santa está pegando sus últimos coletazos, pero aún tiene reservado para el final uno de los dulces más típicos y entrañables de las fiestas alicantinas: la mona de Pascua y la coca con tonyina (atún). El horno Rafelet, tradicional donde los haya, conoce muy bien el gusto de la gente por estos postres y, por ello, durante estos días, las tahonas han estado funcionando a la máxima potencia.
Según uno de sus gerentes, «somos artesanos y mantenemos la tradición en todos nuestros productos y eso la gente lo valora mucho». No obstante, siempre hay pequeñas novedades especialmente pensadas para los niños. Así, algunas monas se hacen en forma de lagarto, el huevo se deja dentro de la boca del animal y se añaden unos ojos de bolas de anís. También las hay de tamaño pequeño con unos huevos de codorniz. Pura ternura.
Mucha demanda
Con todo ello, las ventas de este año se mantienen tan bien como las de ediciones pasadas. En total, en Rafelet calculan que al acabar las fiestas de la Pasión de Cristo habrán vendido cerca de 3.000 unidades de monas de Pascua, de las que 1.000 se vendieron el sábado y otras tantas, ayer.
Pero las ventas empiezan mucho antes, pues, como aseguran en Rafelet, «empezamos a preparar unas pocas algo antes del Domingo de Ramos porque a la gente le gusta ir probando de unas cuantas panaderías para hacer encargos fuertes el Lunes de Mona».
Aunque siempre hay gente más rezagada y se espera a última hora para adquirir este delicioso producto, lo normal es que la gente las compre el fin de semana anterior al Lunes de Mona. Y es que nadie se puede resistir a esta sencilla pero deliciosa receta que tan sólo incluye masa artesanal de aceite de oliva, limón rallado, azúcar, leche, levadura, harina y, por supuesto, el huevo duro que, como manda la tradición, debe ser roto en la frente del más desprevenido.
En esta tahona artesana, una unidad cuesta 1,80 euros, «un precio que hemos mantenido constante desde la entrada del euro y no queremos que cambie», declaran en Rafelet.
Otro de los productos estrella de estos últimos días festivos es la coca con tonyina (atún en valenciano). Este salado se fabrica durante todo el año. «Siempre tenemos coca con tonyina o de mollita -la que lleva sardina- porque la gente las pide mucho. Los clientes que más las demandan son los madrileños que, en estas fechas, viajan hasta Alicante porque en sus ciudades de origen no las crean, al ser un producto típico de esta tierra», asegura uno de los propietarios de Rafelet. Y añade: «Hemos llegado a enviar este postre salado a clientes de Madrid mediante correo urgente».
Es tal el éxito de la coca alicantina que su renombre cruza, no sólo media España, sino también medio mundo, ya que, como explican en esta panadería tradicional, «un grupo de periodistas japoneses vino preguntando por ella con el objetivo de hacer un reportaje sobre la gastronomía típica española».
El precio de una porción de coca sale por un euro y esas 166 de las antiguas pesetas incluyen una masa de anís, aceite de oliva, harina de trigo y el producto básico, atún en salazón, que llega en bloques.
Pero eso no es todo. Otros postres típicos han tenido cabida estos días en Rafelet como, por ejemplo, las torrijas, cuya base principal es le pan duro, que se reboza en huevo y leche para después freírlo en aceite. Después, se pasa por azúcar y canela, y de ahí a la boca. «Pero la mona sigue siendo la estrella», señalan en el horno Rafelet.
Dulces de la 'terreta'
Que los golosos no se alarmen, ya que, a pesar de que concluye la Semana Santa y, con ella, sus deliciosos postres, en Alicante resta todavía una festividad más: la Santa Faz.
La romería de la Santa Faz trae con ella los típicos rollitos de anís, una parte intrínseca de la tradición alicantina.
Y después de la Santa Faz, otras días llegarán con más postres y más recetas típicas de la terreta, como las cocas del día de la plantà de las Hogueras.
De lo que no hay duda es de que la gastronomía típica de Alicante tiene de todo y para todos los gustos y, si se está lejos, siemprese se puede tirar, como ya se ha visto, del correo urgente.