Jueves, 5 de abril de 2007
Registro Hemeroteca

en

ALICANTE

EDICIÓN IMPRESA

ALICANTE
Un año más, reinventan la magia de la Semana Santa
Miles de alicantinos vuelven a abarrotar las calles del barrio de Santa Cruz el Miércoles Santo La lluvia no pudo con los cofrades, que salieron de todos modos
Un año más, reinventan la magia de la Semana Santa
ASOMADOS. El Cristo de la Fe o Cristo Gitano, con la alfombra de claveles rojos y amarillos y los costaleros, visto desde las alturas. / UBALDO ARACIL
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Llega la más esperada de las procesiones de la Semana Santa alicantina. Las serpenteantes calles del popular barrio de Santa Cruz, vistas desde la plaza de la ermita, parecen desde primeras horas de la tarde una alfombra colorida de cabezas expectantes que guardan sitio y miran al cielo desconfiadas, rezando para que pare la lluvia antes de las 19.00 horas.

No lo hace, pero esta circunstancia no amilana ni a feligreses ni a cofrades de la Hermandad de Santa Cruz que, bastante puntuales, comienzan a bajar, uno a uno, sus cuatro tronos, por las estrechas callejuelas del barrio, más estrechas aún que de costumbre, por la gente acumulada.

Antes, eso sí, el emotivo y tradicional recuerdo a los cofrades o amigos de la hermandad fallecidos desde la pasada Semana Santa, acogidos por los cientos de socios, costaleros y curiosos que abarrotan la plaza de la ermita con un respetuoso silencio, seguido de cariñosos y emocionados aplausos.

Se acerca el momento y, a pesar de la lluvia, las caras de los costaleros y nazarenos son de ilusión, de alegría, de compañerismo. Se animan unos a otros y entonan vivas a la Virgen y a Cristo en un ambiente que ya se ha convertido en seña de esta Hermandad tan querida por los alicantinos. Familias enteras se preparan para la bajada. Niños y niñas de apenas algunos meses de edad, vestidos con la vesta, aguantan estoicamente la lluvia en brazos de sus orgullosos padres.

El primero en salir es el Cristo Cautivo, con su alfombra de claveles rojos, arropado por las cornetas y tambores de la Hermandad, el estandarte, los nazarenos y las damas de mantilla. Abajo, la multitud aplaude emocionada al ver al trono descender las primeras escaleras hacia Diputado Auset, donde realizan la primera parada.

Le sigue el Cristo de la Fe, conocido cariñosamente como El Gitano, que es uno de los más queridos y venerados por los vecinos del barrio. Los costaleros lo levantan como si estuviese hecho de plumas y empiezan a bailarlo desde el principio, para regocijo de los congregados. Los vecinos tiran pétalos de rosa desde los balcones e intentan tocar la imagen, que pasa rozándolos por su gran altura.

Detrás, La Dolorosa, trono que portan las mujeres de la hermandad con gran esfuerzo. Muchas de ellas se emocionan al oír las saetas y los ánimos que sus compañeros les dan a cada paso, ante cada dificultad del camino.

Por último, el más voluminoso, El Descendimiento, que pesa cerca de 2.800 kilogramos. Bajarlo por las callejuelas requiere una gran organización, pues los giros son muy complicados.

Los feligreses no cesan en sus aplausos, trono tras trono, sus exclamaciones de admiración y sus ánimos a los costaleros. En cada parada, una saeta, oficial o espontánea, pone los pelos de punta a los presentes. Poco a poco van bajando. En la calle San Rafael, punto clave del recorrido y donde está la sede de la Hermandad, bailan las imágenes, para delicia de los que llevan varias horas esperando.

Pero todavía queda la imagen que para muchos es la mejor. Tras el recorrido oficial, los costaleros suben los tronos corriendo por las calles de Santa Cruz.

 
Vocento

Contactar | Publicidad |Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad |Master de Periodismo |Visitas a La Verdad

Canales RSS