En medio de una gran expectación tanto en la plaza de Santa María como en la del Congreso Eucarístico, salió ayer tarde de la Basílica el trono de la Santa Cena, a hombros de unos cien costaleros -también algunas costaleras-, siendo recibido a los sones del Himno Nacional por la banda de música de Guardamar y con el aplauso de la nutrida concurrencia. Cabe añadir que el número de costaleros disponibles fue aumentado con la presencia de otros de poblaciones limítrofes, que permitieron un adecuado traslado procesional.
Ya se se encontraba preparado el cortejo, encabezado por una banda de tambores, estandarte, unos veinticinco capirotes y un buen número de niños con vestas, con algunas chicas acompañándoles. Tras el trono tres filas de presidencia, y cerrando la banda de música, que rápidamente se puso en marcha enfilando hacia el puente de Altamira.
Fue el primero de los pasos que llegó a la Plaça de Baix, y en orden sucesivo lo harían la Negación de San Pedro, el Descendimiento de la Cruz, La Estrella, la hermandad de la Flagelación y Gloria, con los tronos del Cristo de la Columna y la Victoria, y por último, el Prendimiento, que se estrenaba en la Semana Santa ilicitana.
Esta nueva hermandad salió desde San José, a las las diez de la noche, con sus vestas de color morado y blanco. Este año sólo desfiló el paso del Prendimiento, compuesto por Judas, Cristo, un sanedrita y un olivo. Los costaleros son mixtos y el trono fue adquirido de segunda mano y restaurado. El próximo año se incorporará el otro paso, presidido por la imagen de la Virgen de la Paz.
El debut en la Semana Santa ilicitana se vivió con una gran emoción y recogimiento por parte de los cofrades, especialmente a la salida del templo.
Previamente había salido desde el Corazón de Jesús el Descendimiento, con ayuda de costaleros de La Estrella y La Flagelación, y una vez en la calle fue procesionado con ruedas, ante la falta de portadores del pesado trono.
La Samaritana, vitoreada
Siguiendo la tónica de la mañana, en la procesión de las Palmas, en la tarde-noche del domingo, gracias a la estupenda temperatura reinante -unicamente al final bajaron los grados y comenzó la lluvia-, los ilicitanos se lanzaron decididamente a la calle para presenciar las procesiones, abarrotando todos los itinerarios.
Ya de entrada, cabe destacar la forma tan multitudinaria con que fue acogida la salida de la Samaritana del templo de San Juan, con vítores y palmas, y de ahí a la Plaça de Baix, las aceras a tope, como nunca se había presenciado en años anteriores. Salida que se llevó a cabo a los sones del Himno Nacional, con las ramas altas del olivo que lleva el trono rozando el alto dintel de la puerta mayor del templo, siendo elevado el trono a todo lo alto, entre el entusiasmo de la gente.
Procesión que iba precedida por la estupenda banda de cornetas y tambores de la cofradía, el paso de los pequeños, como cruz de guía, y el jolgorio de pequeños y familiares, en mogollón, para dar paso a la parte seria, con el estandarte y el trono llevado a hombros por unos 80 costaleras, cerrando una banda de música. A la llegada a la Plaça de Baix, el trono realizó su recorrido entre las dos filas de capirotes.
En el orden de paso por la Plaça de Baix, la hermandad de Santa María Magdalena, Cristo de la Agonía y María de la Amargura, que dejó patente su dolor por el reciente fallecimiento de su presidente Juan Antonio Fructuoso. Enmudecieron la música y los tambores y los preliminares del Encuentro, el primero de los que se celebrará a lo largo de toda la semana, se efectuó en el más absoluto silencio, y eso sí, con las lágrimas de las más de cien costaleras que no podían esconder su emoción. Finalmente, irrumpió la banda con el Himno Nacional, cuando ambos pasos fueron elevados a lo alto, seguido del toque de silencio.
A continuación, la Procesión de las Mantillas, con la hermandad de María Santísima del Mayor Dolor y San Juan Evangelista, la antigua San Juan y la Virgen, con su precioso trono, y consiguientes elevaciones al cielo. Tal y como es costumbre, desfilaron las palmas que obtuvieron los primeros premios en el concurso. Cabe destacar el orden de los cofrades pequeños, dando ejemplo de cómo se puede y debe procesionar aunque se trate de niños.
El Lavatorio, a más
El siguiente desfile procesional fue a cargo de la cofradía El Lavatorio, que se ha venido fortaleciendo en el curso de estos últimos años, y que lo hizo con toda dignidad, comenzando a caer algunos gotas. Y por último, la cofradía Ecce-Homo, ya con los paraguas abiertos por la lluvia y con una clara huida de la gente, naturalmente los que no tenían con que guarnecerse, dejando la Plaça de Baix y el resto del itinerario con muy escasa presencia de público.
Cabe añadir que todas las entradas y salidas de los desfiles procesionales en la Plaça de Baix del domingo por la noche se llevaron a cabo con la más estricta puntualidad, incluso con algunos minutos de adelanto, firmando los representantes de las cofradías en la mesa establecida al respecto, tanto a la entrada como a la salida, observando a rajatabla el horario establecido.