La Semana Santa alicantina quizás sea una de las más importantes de toda la Comunidad Valenciana. Tanto es así que cada año se celebra con unas cofradías repletas de tradición, desde el Domingo de Ramos, con la procesión conocida como La Burrita, hasta la del Encuentro el Domingo de Resurrección.
Alicante se tira a la calle en su Semana Santa, se vive cada año con más intensidad, las calles están repletas de personas para ver pasar las procesiones, los pasos más significativos, el más grande de España, el de la Santa Cena, el Señor crucificado (El Gitano) del barrio más castizo, el de Santa Cruz, y tantos pasos e imágenes.
Por eso en estos días no está nada mal recordar unas escuetas pinceladas de los textos sagrados que indican a los creyentes el verdadero significado de estas manifestaciones masivas de fe y tradición: Jesús fue llevado con su cruz a cuestas a un lugar llamado Calvario, en hebreo Gólgota, donde fue crucificado al lado de dos delincuentes comunes. El embajador del Imperio Romano, Poncio Pilatos, ordenó poner un cartel encima de la cruz en latín, hebreo y griego, que decía: «Jesús Nazareno, Rey de los Judíos». De este modo se justificaba el asesinato que se cometía sobre un inocente. Los sacerdotes estaban muy ofendidos y le dijeron al gobernador que quitara el cartel, pues Jesús no era Rey de los judíos, sino que Él lo decía. Pilatos les replico: «Lo escrito, escrito está». Luego los soldados imperiales se repartieron la túnica que llevaba el reo, en cuatro partes, una para cada soldado; no la rasgaron ni rompieron, para que se cumpliera la profecía: «Sobre mi túnica echarán suertes».
Los soldados rompieron las piernas a los delincuentes crucificados al lado de Jesús, pero viendo que este ya estaba muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de ellos atravesó su lanza en el costado de Jesús, saliendo de inmediato sangre y agua, sucedió todo esto para que se cumplieran las Escrituras.
Muchas personas, en este mismo instante en el que Cristo expiró, dijeron: «En verdad era el Hijo de Dios», convirtiéndose automáticamente al cristianismo, pues esperaban a un líder que les liberara del yugo romano, pero con la defensa de la espada, y no una persona cuyo arma era la palabra, rompiendo todos los moldes políticos, religiosos y sociales, cuando decía frases como: «Todos los hombres son iguales ante los ojos de Dios» o «Si te pegan en una mejilla, pon la otra». En aquel tiempo, todo esto no se comprendía y algunos lo consideraban un loco, igual que pasaría en la sociedad actual.
El Viernes Santo es festivo en todo el país, las iglesias permanecen abiertas para que los fieles se acerquen a venerar y dar culto al Señor muerto por redimir a la Humanidad. Hace años este día se vivía de otra forma, se suspendían todos los espectáculos, no abrían los cines, ni las discotecas. Sólo había actos religiosos y las tradicionales procesiones, el respecto era increíble. Este día es jornada de reflexión para los creyentes, o lúdico, todo se puede compaginar.
En la actualidad no viene nada mal recordar a este revolucionario de su época, cuya anarquía era patente, ya que fue asesinado porque no interesaba un líder que movía las masas y podía provocar una revolución contra los poderes establecidos en el campo político, social o religioso. Hay que vivir esta semana cada cual como lo estime oportuno, ya que hay tiempo para todo, para descansar, pasear, ir al campo o ver procesiones. Y a esperar con alegría el Domingo de Resurrección para comerse la mona.
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