La arraigada tradición que la Semana Santa tiene entre los crevillentinos y un cálido y emotivo recuerdo a su abuelo, el famoso médico e investigador local Francisco Mas Magro, fueron las ideas centrales del pregón proclamado anoche, en la parroquia Nuestra Señora de Belén, por el médico geriatra Francisco Mas Magro y Magro. De esta forma comenzó anoche para los crevillentinos la Semana Santa 2007.
En un discurso de algo mas de treinta minutos, el pregonero, entremezclando el castellano y el valenciano, la prosa y el verso, ofreció un cálido y emotivo homenaje a su abuelo, el famoso investigador crevillentino el Doctor Mas Magro, propuesto en la década de los años cuarenta para el Premio Nobel de Medicina.
Francisco Mas Magro también destacó la arraigada tradición que la Semana Santa tiene entre las familias crevillentinas, y la suya «no fue una excepción», puesto que de siempre ha mantenido una gran devoción por la Virgen de los Dolores.
Recuerdos
En Crevillent, dijo Mas Magro, «existe una trascendencia que se apoya en tres columnas, que asientan en el recio carácter de los crevillentino: honrado, trabajador y fiel. Es este carácter del pueblo, quien conforta la tradición, la cultura y, todo ello, envuelto por la fe».
Otro aspecto destacado por Mas Magro fue el Viernes Santo, «el gran día de la Semana Santa crevillentina». De este día salieron a relucir sus recuerdos de la infancia. De una infancia en la que siempre quiso «salir de alabardero».
Recordó la condición de inmigrante de su familia, que llegó de Malta para establecerse en Crevillent, y animó a los crevillentinos a «acoger a los extranjeros que llegan en busca de una vida mejor».
Finalizado el pregón, el público le tributó una larga y cálida ovación.