El candidato del Centro Democrático Liberal (CDL), Luis Soria, ha calificado de «farsa» la adjudicación, por concurso de méritos, de la plaza del intendente jefe de la Policía Local a Juan Carlos Escolano, al que considera un «policía político, que no merece el puesto por presunta corrupción».
Para el aspirante a la Alcaldía de Novelda por el CDL, que durante años ocupó plaza de agente de Policía Local, Juan Carlos Escolano no es la persona indicada para ocupar el puesto de intendente ya que, según expuso, «nosotros queremos un jefe honorable y honrado y no un hombre que se dedica a medrar y engañar».
Tales afirmaciones las basó Soria en el hecho de que Juan Carlos Escolano, que desde hace diecisiete años venía ocupando la jefatura, estuviera al frente de las investigaciones ordenadas en 1992 por el entonces alcalde, el socialista Salvador Sánchez, sobre las actuaciones de algunos miembros de la plantilla policial que, como consecuencia, sufrieron diferentes sanciones. Igualmente habló de «presuntas corruptelas por entregar vehículos sancionados sin el correspondiente pago de tasas» y recordó un accidente sufrido por el hijo del actual intendente, en el año 2005, en el que, según su versión, «la actuación del jefe fue irregular», asunto que llegó a los tribunales y fue sobreseído.
Todas estas afirmaciones fueron desmentidas por el alcalde, José Rafael Sáez, que explicó que, para adjudicarse la plaza de intendente, Escolano ha superado un concurso oposición de promoción interna ante un tribunal.
Juan Carlos Escolano defendió su trayectoria profesional, en la que «no aparece ninguna tacha en mi expediente y sí tres felicitaciones por parte del Pleno». Escolano, que pidió al candidato del CDL, antiguo miembro de la Policía Local, que explicara porqué no puede vestir el uniforme del cuerpo desde 1979, lamentó haber tenido que actuar en las causas administrativas y penales que, años atrás, se siguieron contra el aspirante del CDL, pero, argumentó, «soy un representante de la Ley y tengo que defenderla».
El intendente jefe de la Policía baraja la posibilidad de que los reiterados ataques que, desde hace meses, viene sufriendo por parte de Soria se deban a una «venganza personal», ya que fue el propio Escolano el que tuvo que proceder a su detención, en octubre de 1988, tras dictaminarse su ingreso en prisión para cumplir una pena de un año y dos meses de prisión menor por un delito de estragos y cinco meses de arresto mayor por un delito de amenazas. Ambas condenas derivaron de su detención, por parte de la Guardia Civil, en mayo de 1979, en base al Decreto Antiterrorista por sus acciones para obtener dinero, mediante amenazas e intimidación y la colocación de explosivos a un ciudadano de Novelda.