Que mejor momento que ahora, recién celebrado ayer el Día Mundial del Agua, para reivindicar la necesidad de este bien tan preciado en la provincia de Alicante. La urgencia de agua es primordial, sobre todo en el campo alicantino, donde los agricultores ven cómo sus cosechas se echan a perder sin poder remediarlo. Miles de familias son sustentadas con las ganancias que da la tierra de nuestra provincia, y todas ellas viven día a día con el temor en el cuerpo porque ven cada vez más cercano el fin del sector agrícola a consecuencia de la falta de agua.
Ante este problema, siempre se ha planteado un gran número de soluciones, pero muchas de ellas se pierden en el olvido. Hace ya tres años que el trasvase del Ebro se derogó y, a pesar de la insistencia de los millones de personas que se vieron afectadas por esta decisión, el proyecto continúa estancado. A pesar de no seguir adelante con esta iniciativa de trasvasar agua de las zonas excedentarias a las deficitarias, día a día seguimos viendo cómo los campos de golf están más verdes que nunca y cómo a todas aquellas zonas de expansión urbanística no les falta ni una gota de agua. Y este problema no se queda aquí, ya que los especuladores aprovechan la situación crítica que atraviesa el sector agrícola para comprar hectáreas y más hectáreas de tierra a precio de risa para continuar con su plan de expansión. Visto lo visto, la nulidad del trasvase del Ebro se hizo ¿para favorecer a la agricultura o, más bien, para perjudicarla hasta su desaparición?
Llegados a este punto aparece la brillante idea de llenar con un arsenal de desalinizadoras toda la costa levantina, con el fin de intentar sufragar el problema del déficit hídrico en nuestra provincia. Señores, abran los ojos y no se dejen llevar por todas las películas que nos cuentan, porque las desalinizadoras son un invento que no está mal para abastecer de agua a algunos sectores, como, por ejemplo, la construcción o el turismo; pero de todos es sabido que esta agua no tiene la calidad suficiente para poder nutrir los cultivos como es debido. Tampoco proporcionan las cantidades necesarias para regar los campos alicantinos y, además, el precio medio por metro cúbico suministrado por las desalinizadoras ronda los 0,70 céntimos de euro, una cuantía elevada para los agricultores teniendo en cuanta que sus productos carecen, en muchas ocasiones, de precio en campo.
Eladio Aniorte es presidente de Jóvenes Agricultores-Asaja Alicante.