Escoltada por numerosos efectivos policiales y montada en un furgón envuelto imágenes de su rostro llegaba ayer a la iglesia de Nuestra Señora de Gracia la Virgen del Remedio. Ya hacía más de un año que la patrona de la ciudad había abandonado su iglesia para ser restaurada y ayer más de un centenar de personas se agolparon a las puertas del templo de la plaza de la Montañeta para recibirla entre fuertes aplausos y gritos de veneración.
Además de los feligreses presentes, la cofradía del Cristo de la Humildad y la Paciencia fue la encargada de acompañar a la Virgen del Remedio hasta el altar. Una vez allí, el obispo Rafael Palmero, junto con el concejal de Fiestas, Andrés Llorens, dieron la bienvenida a la patrona y afirmaron sentirse muy felices porque «nuestra madre ha vuelto a casa». La imagen permanecerá en Nuestra Señora de Gracia hasta el 24 de marzo, cuando partirá a San Nicolás.