Me dicen que Etelvina Andreu está triste porque su más admirado político socialista Ángel Luna, el ex alcalde en el que se inspiraba para lanzarse a la conquista de la Alcaldía de Alicante, se muestra supuestamente tibio, conformista, transigente, prudente y hasta próximo al PP en relación con el Plan de Rabasa. Y todo porque ha dicho, en la cadena SER alicantina, que «es muy fácil decir Plan Rabasa sí o Plan Rabasa no; o esto sí o no. En política, a veces, lo complicado de gobernar es que hay que matizar las cosas, porque las cosas no son blanco o negro. Siempre hay una gama de grises por en medio que hay que atender».
Eso dijo Luna tras haber opinado antes acerca de la necesidad de construir viviendas de protección oficial y de la escasez de suelo para ello. Todo lo cual viene a estar en la línea de lo que dijera no hace muchas semanas Joan Ignasi Pla, lo que no sentó bien al secretario general de los socialistas alicantinos, Roque Moreno, y que fue criticado severamente por el portavoz de la Plataforma de Iniciativas Ciudadanas (PIC), Manuel Alcaraz, que se ha convertido en el talibán del socialismo alicantino y valenciano, el gurú que marca, más que nadie, las líneas del programa electoral del PSPV-PSOE por estos lares a pesar de ser, teóricamente, un mero colaborador.
Lo de la gama de grises, examinado con objetividad y aplicado a un asunto tan complejo como el del urbanismo y más concretamente al Plan de Rabasa, que prevé la edificación de 9.000 viviendas sociales y sólo 7.000 de renta libre, no parece descabellado en boca de Luna y de Pla, con los matices oportunos y las modificaciones que ellos introducirían, lógicamente, en busca de las conexiones con la reforma del PGOU y a la conquista de la máxima sostenibilidad.
Una cosa parece clara: independientemente de la bondad o maldad del Plan de Rabasa, el Partido Socialista de Alicante está absolutamente falto de liderazgo y de cohesión programática, pues se le ve completamente en manos de la PIC, una plataforma ciudadana que podría serle de mucha utilidad siempre que ayudara al colectivo socialista en lugar de sacarle los colores públicamente cada dos por tres con el beneplácito, para más inri, de Roque Moreno. La PIC se permite echarle en cara al PSOE un discurso cambiante, con el que hace una «política suicida que está empujando a la gente a la abstención».
Como se abstengan de votar los simpatizantes del socialismo el 27 de mayo igual que se abstuvieron los militantes de acudir a la asamblea de proclamación de la candidatura de Etelvina Andreu, no le arriendo las ganancias a la alcaldable.