El PSOE trató de salir ayer del charco en el que su secretario general, Joan Ignasi Pla, se metió y, por extensión, salpicó a sus cuadros dirigentes, al tiempo que desconcertaba a sus militantes. Por la mañana y después de consensuarlo con el responsable de urbanismo del PSPV-PSOE, el ex conseller Eugenio Burriel -el mismo que dio el visto bueno a edificar en El Plantío en 1993-, el portavoz municipal, Manuel de Barros, y el secretario general local, Roque Moreno, hacían público un comunicado.
En este escrito sí que no había duda alguna. Poco o nada tenía que ver con las declaraciones realizadas por el líder socialista 24 horas antes en el barrio de la Florida, cuando habló de que el Plan Rabasa «podía ser bueno si se hacía bien» o cuando planteó «reconsiderarlo». De la ambigüedad de Pla se pasaba a la oposición frontal de sus compañeros en Alicante, probablemente, mucho más conscientes de la tormenta creada por su jefe.
Viendo lo que se les venía encima, el propio Roque Moreno se encargó de llamar en persona al candidato del Bloc, Antoni Arques, para tratar de explicar el desaguisado. Quiso hacer lo propio con el candidato de EU, José Antonio Fernández Cabello. Ambos se habían mostrado muy críticos con Pla el día anterior al conocer sus, cuando menos equívocas, manifestaciones.
A preguntas de los medios de comunicación, Roque Moreno explicó oficialmente que las declaraciones fueron malinterpretadas, se supone que por los medios de comunicación, y descontextualizadas. O sea, que la culpa, en buena medida, de la Prensa. Menos mal que está grabado.
En el seno del grupo municipal lo de Pla sigue sin entenderse. Y así piensan no sólo quienes escucharon o leyeron no sin satisfacción las declaraciones, los Blas Bernal y Luis Almarcha. También lo piensan quienes se sumaron a la rebelión de febrero del 2006 para echar a la entonces dirección del grupo municipal con el argumento de que había que flagelarse en público por el apoyo inicial al Plan Rabasa.
Después de una mañana intenso, donde no faltó hasta el rumor de la apertura de un expediente disciplinario al satisfecho Blas Bernal, los socialistas y los medios de comunicación esperaban la anunciada comparecencia por la tarde de Joan Ignasi Pla. Había organizado un acto para presentar los equipos que trabajan en la redacción del programa electoral socialista en materia de urbanismo. No hizo mención alguna al charco de Rabasa salvo cuando fue preguntado por algunos medios de comunicación, entre ellos La Verdad.
No reconoció que sus declaraciones en la Florida fueron un error, ni siquiera una equivocación. A lo máximo que llegó fue a asumir que, quizás, los medios de comunicación no le entendieron bien o que no se explicó como debía.
«Si yo soy presidente del Consell no aprobará este Plan Rabasa», afirmó de forma explícita. «Mi posición en torno a este plan nunca ha cambiado, y siempre ha sido contraria al mismo». Achacó los titulares publicados ayer por casi todos los diarios alicantinos a un «error» en su explicación, a una «mala interpretación por parte de los periodistas», y a que «se me habrá entendido mal en Alicante, o no me habré sabido explicar bien».
Explicó que, si obtiene la victoria electoral el 27 de mayo, dará «nuevo impulso a los planes municipales para rechazar de manera total las reclasificaciones como los Rabasas», apostando por un urbanismo «que debe tener un crecimiento razonable, que corrija el desastre urbanístico que ha creado el PP en esta Comunidad», ya que «ello ha llevado a los ciudadanos y promotores a un desconcierto ante las políticas del conseller sandía que no saben qué hacer», y recordó que «con Camps el 75% de los planes de actuación integral (PAI) ha sido fruto de reclasificaciones puntuales de suelo al margen del PGOU».
Así, apostó por un nuevo modelo urbanístico basado en la información y la transparencia, que den sentido y coherencia a los planes generales de ordenación urbana de cada municipio que deben regir los crecimientos urbanos y la construcción de viviendas de cada población según sus condiciones particulares».
En este sentido, el socialista dejó entrever una posibilidad de construir en Rabasa, pues explicó que «en otras condiciones y circunstancias sería posible la edificación, porque los ciudadanos de Alicante necesita viviendas asequibles», y aseguró que «si gobernamos al final de legislatura una de cada dos viviendas será de precio asequible», y no descartó que «en un futuro se pueda construir en Rabasa, pero al margen del plan».
La opinión de Burriel
Al respecto, sus asesores en urbanismo, especialmente Eugenio Burriel, explicó que «si se construye en Rabasa será en otras condiciones y porque el PGOU de Alicante que Alperi no ha elaborado en más de diez años así recomienda, ya que es una de las zonas con superficie de suelo disponible por donde se puede expandir Alicante», aunque dijo que «será en otras condiciones». Entre ellas, la existencia de unas superficies mínimas de espacios verdes y viales, la mitad de viviendas a precio asequible o protección oficial y la participación de varios promotores, «y no por intereses particulares, sino generales de los ciudadanos alicantinos», matizó Burriel.
El equipo de trabajo de Pla en materia de urbanismo incluye al ex alcalde Ángel Luna y al ex dirigente de Esquerra Unida y de Nova Esquerra, Manuel Alcaraz, uno de los más firmes opositores al Plan Rabasa.