Una vez en los campamentos, cada grupo se dedicó a los asuntos que allí les habían llevado, pero dos momentos clave los congregaron a todos: la visita al Muro de la Vergüenza y la comida con el presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (Rasd).
Casi 18 años después de que el mundo entero se emocionase con las imágenes de la caída del Muro de Berlín, sigue existiendo en el Sahara una barrera de 2.500 kilómetros de longitud que separa los territorios liberados por los saharauis de los ocupados por los marroquíes. A cada lado del mismo hay un kilómetro de tierras pobladas de minas antipersonales que, pese a los diversos acuerdos alcanzados, no han sido desactivadas y que siguen causando muertes, como las de los inmigrantes subsaharianos que el año pasado Marruecos abandonó a su suerte, soltándolos a través del muro, en medio del desierto. De algunos se hizo cargo el Frente Polisario, otros perecieron por el camino.
Un grupo de 30 alicantinos visitó el muro durante el viaje solidario. Se acercaron lo más posible, dentro de las medidas de seguridad y pudieron experimentar en primera persona la sensación de ser vigilados, la privación de la libertad de seguir caminando, la incongruencia de poner límites al gran desierto del Sahara.
Para concluir un viaje repleto de experiencias, el grupo tuvo la suerte de comer con el presidente de la Rasd, Ahmed Abdelaziz, en su residencia.
Abdelaziz agradeció la presencia de tantos alicantinos: «Habéis conseguido llenar un avión sólo con gente de la región a la que le preocupa nuestro pueblo y quiero agradecer el movimiento solidario que viene desarrollando Alicante a lo largo de los años, a todos los niveles», expresó. «Bienvenidos los que lleváis mucho tiempo trabajando con nosotros y los que os acabáis de adjuntar a nuestra causa, los que vienen sólo a visitarnos y los que traéis ayuda, porque todos aliviáis nuestro sufrimiento», añadió.
La delegada del Frente Polisario en Alicante, Fatma Sidi, destacó que todos los presentes formaban parte de una gran familia: «Somos un ejemplo del hermanamiento entre los saharauis y los españoles».