Sábado, 9 de diciembre de 2006
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Mallorca se rinde ante el Misteri
El concierto escenificado ofrecido ayer por la Capilla en la Catedral de Palma culmina con el público en pie y más de cinco minutos de aplausos La expectación obligó a ampliar el aforo del templo en 600 asientos y se dieron cita unos 2.400 espectadores
Mallorca se rinde ante el Misteri
IMÁGENES. Una de las pantallas con las que los espectadores conocían el desarrollo de las representaciones durante el concierto. / S. CASES
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La catedral de Palma de Mallorca se quedó pequeña. A su aforo inicial de 1.800 personas sentadas hubo que añadir 600 asientos para car cabida a los 2.400 invitados que consiguieron presenciar ayer por la tarde un concierto escenificado del Misteri, con motivo del 700 aniversario del templo palmero y del medio siglo de la Casa de Valencia en la isla. Los sesenta y dos integrantes de la Capella y de la Escolanía que se desplazaron a la capital balear estuvieron acompañados por el alcalde, Diego Maciá, el edil de Cultura, José Manuel Sánchez, y el presidente de la Junta Rectora del Patronato del Misteri, Modesto Crespo.

A la representación acudieron también numerosas autoridades de la comunidad autónoma anfitriona, entre ellas el presidente de Baleares, Jaume Matas; los consellers de Inmigración, Encarnación Pastor, y de Interior, José María Rodríguez; la alcaldesa de Palma, Catalina Cirer; y el presidente del Cabildo de la Seo mallorquina, Joan Darder. La Generalitat Valenciana estuvo representada por el conseller de Cultura, Alejandro Font de Mora.

Tras unas palabras de introducción por el patrono Carlos Lozano-como suele ser habitual en todos los conciertos de la Capella, escenificados o no-, explicando a la gente qué es lo que iba a poder presenciar, intervino el presidente de la Casa Regional de la Comunidad Valenciana en Mallorca, Antonio Manera. Lamentó la imposibilidad de instalar en la catedral palmesana el cielo y la tramoya, que habrían permitido ofrecer una representación integral de la Festa.

Tras concluir Manera su breve alocución, salió al escenario María, interpretada por Luis Antón Díez, acompañada por el Cortejo. Sus cantos dieron entrada a la aparición del Ángel en el púlpito situado a la izquierda de la nave. A su término, San Juan, con José Javier Piñol, cantó el Saluts, honor e salvament y el Oh Apostols e germans meus, para que se fuera incorporando el Apostolado. En esta oportunidad, Vicente Cremades interpretó la pieza de San Pedro, mientras que Salvador Cotes, José Manuel Guinot y Paco García Linares cantaron el Ternari. Juanjo Hernández, Luis Gómez, Antonio Espinosa, Jesús Andreu, José Manuel Izquierdo y el mestre de Capella, José Antonio Román, completaban el Apostolado. Todos juntos cantaron el Salve Regina y el O cos sant.

Tras la muerte de María se descubrió la imagen de la Virgen de la Asunción trasladada para el concierto, que previamente se había depositado sobre una cama al pie del altar mayor de la catedral, rodeándola apóstoles y judíos. Piñol, Román e Izquierdo interpretaron el Par nos germans, y Juanjo, Espinosa, Paco García e Izquierdo el Cuarteto.

Mientras se entonaba el In exitu Israel d'Egipto hizo su aparición la Judiada por el pasillo central de la Catedral, entonándose el Aquesta gran novetat y a continuación el Oh Deu adonay una vez se había producido la paralización del judío que intenta apoderarse del cuerpo de la Mare de Deu.

Tras el Prohomes que cantaron Espinosa, Andreu y Cremades, todo el coro ofreció Nosaltres tots y el Ans de entrar, que dio paso al Araceli en otro de los púlpitos del templo. Estaba integrado por Luis Maestre, Luis Antón y los niños Andrés Agulló y Jorge García. Samuel Fernández cantó el motete de Santo Tomás, y a continuación José Manuel Guinot y los niños Carlos Selva e Ignacio Urban interpretaron la Coronación.

El concierto culminó con el Gloria, momento en el que el interior de Palma se iluminó con todas la fuerza de los focos. Las luces reemplazaron la lluvia de oropel que cae sobre la escena cuando las representaciones en la basílica de Santa María, en Elche. Terminado el Gloria, el público se puso en pie y estallaron los aplausos, que se prolongaron casi cinco minutos.

La satisfacción de los ilicitanos, cantores y autoridades, era evidente ante la ovación tributada Una vez más, tal como ocurriera hace dos semanas, la Festa volvió a sorprender a un público que, en su gran mayoría, desconocía el Misteri.

Aparatos aéreos, en audio

Los más de 2.400 invitados que pudieron acceder al templo supieron en cada momento del concierto escenificado qué ocurre en las representaciones del Misteri, en Elche, en su escenario natural de la basílica de Santa María. Catorce pantallas de plasma, colocadas en las columnas de la amplísima catedral, además de retransmitir en directo la interpretación de los cantores para que los presentes no se perdieran detalles, intercalaron escenas grabadas en vídeo, en la iglesia ilicitana.

Así, los presentes tuvieron ocasión de contemplar los aparatos aéreos, como son la Mangrana y el Araceli, y darse cuenta de los momentos en los que aparecen en escena a pesar de su ausencia.

Media docena de cámaras, una de ellas acoplada al cuerpo de uno de los trabajadores de la productora encargada de la retransmisión por circuito cerrado, colaboraron a la espectacularidad del concierto. El marco grandioso de la catedral de Palma, pese a tener una acústica muy distinta a la de la basílica ilicitana, contribuyó a poner en valor el drama sacro-lírico reconocido Patrimonio de la Humanidad dentro de la categoría de los bienes inmateriales. Se trata del templo más grande donde se ha ofrecido un concierto escenificado del Misteri.

 
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