Leyendo su periódico en Internet veo una noticia que me llena de tristeza: las agresiones al personal sanitario. El que este colectivo, que cuida de nuestras vidas y que gran cantidad de veces se juega la suya, sufra un número considerable insultos y agresiones es preocupante.
Ellos se encargan del correcto funcionamiento de lo que un amigo mío define como la máquina más perfecta, el cuerpo humano. El sistema sanitario, como todo lo que requiere una cierta actividad, no es perfecto; si fuera así no viviríamos en un mundo real. Tanto profesionales de la medicina como los pacientes tienen que poner de su parte para el correcto desempeño de las labores de estos trabajadores.
El personal sanitario muchas veces debe colmarse de paciencia y pensar en el sufrimiento que familiares y enfermos están padeciendo. Estoy seguro de que es una de sus prioridades. Los pacientes deben comprender que el procedimiento es complejo y que lo que está en juego es la vida de las personas. Ante eso hay una responsabilidad extraordinaria por parte de médicos, enfermeros, auxiliares, celadores y el resto de personal de hospitales, clínicas, centros de salud y otras instalaciones. Cediendo las dos partes, ganamos todos.