Tiene 16 años y lleva tres acudiendo al instituto Nit de l'Albá, situado justo en frente de su casa. Desde hace cinco semanas, fecha en que el menor sufrió la primera agresión por parte de un compañero de clase, sólo ha vuelto dos veces al instituto, cuya visión tiene en permanencia ante sus ojos al divisarse desde la ventana del comedor de su casa. Pablo -nombre supuesto- afirma que tiene «mucho miedo». Sufre ansiedad y toma tranquilizantes prescritos por el Hospital de Elche. Tiene cita en la consulta del servicio de Psiquiatría para final de mes.
Pablo no quiere volver al instituto. Dice que se siente indefenso y que «nadie ha hecho nada» en el centro educativo para protegerlo. Incluso asegura que una profesional del centro le dijo: «Eres muy exagerado. Reúnete con el alcalde, o mejor con Zapatero».
Pablo es un adolescente delgado, con aspecto algo frágil, educado y definido como «una buena persona» por varias compañeras de clase. Insisten en que «no le gusta nada meterse en líos». Pese a ello, un alumno de su clase, 4º de ESO, se ha dedicado desde el inicio del curso a acosarle. «En la clase y en los pasillos me daba collejas, y así empezó la historia», afirma Pablo.
El pasado 11 de octubre, las cosas empeoraron. «El collejas iba diciendo que quería quitarle la novia a otro del instituto. Me dijo que iba a venir el novio y que me iba a machacar», explica el menor, que precisa que mantenía una relación normal con la adolescente, sin más. Aquel día, el novio se acercó a Pablo en el primer recreo de la mañana. Le dio un bofetón, con mucha fuerza, patadas y lo tiró al suelo donde siguió agrediéndolo. El Collejas impidió que se le ayudara. Los profesores llegaron tarde. La víctima pidió a la jefa de Estudios que se solucionara el problema. Pablo llamó a su padre, que fue a recogerlo.
Ya tenía el dedo hinchado. Fueron al centro de salud, donde se le diagnosticó desgarros en la tercera falange y daños en los tendones por lo que se le inmovilizó el dedo por espacio de cuatro semanas. Padre e hijo fueron a la Comisaría donde pusieron una denuncia. Pablo acudió al instituto en pocas ocasiones. Dice que estaba aterrorizado. «Estaba agobiado y cuando veía al Collejas y al otro, tenía taquicardias». El 9 de noviembre, el hermano del Collejas, saltó la valla con otro joven ajeno al centro, y le amenazó de muerte por la denuncia interpuesta. Le agarron del cuello, le pegaron y le metieron los dedos en los ojos. Pablo volvió a denunciar.
El 15 de noviembre se produjo otra ataque después de que la novia de su agresor lo amenazara. El novio lo hinchó a patadas, a puñetazos y lo cogio del cuello. Cuando pudo zafarse puso otra denuncia. Ha pedido una orden de protección y dice que no volverá a clase sin ella. Su padre quiere que le cambien de instituto y piensa en trasladar su domicilio. Pide ayuda.