Más de 350.000 alicantinos padecen de crisis de migraña, lo que supone el 20% de la población. Este tipo de dolor de cabeza es «el principal motivo de consulta en Neurología, supone un tercio de los pacientes atendidos en una consulta de Neurología y constituye la primera causa de consulta neurológica en las urgencias hospitalarias», explica la médico adjunta en Neurología de la Unidad de Cefaleas del Hospital General Universitario de Alicante, Montserrat Asensio.
«Alrededor del 20 % de la población, en general, padece migraña. Es casi dos veces más frecuente en las mujeres que en los varones y afecta, fundamentalmente, a las personas en su periodo de máxima actividad productividad laboral», añade la experta.
La migraña no es sólo un dolor de cabeza, «en realidad es una enfermedad crónica cuyos síntomas son las crisis de dolor», añade la experta. Pasar una de estas crisis puede suponer muchas horas de dolor que pueden llegar a inhabilitar a quien lo padece para hacer cualquier actividad. «Es un dolor intenso, como un latido en medio lado de la cabeza y aumenta al realizar cualquier actividad física. Por eso, a veces, el paciente tiene que abandonar su trabajo y acostarse».
Más que dolor
Pero una migraña no implica sólo dolor, ya que el paciente puede experimentar también «una gran sensibilidad a la luz (fotofobia) y al ruido (sonofobia) y náuseas, con vómitos en ocasiones. Todo esto puede durar entre uno o dos días si no es tratado de manera correcta».
En el conjunto del Estado hay más de 3,7 millones de personas que padecen esta dolencia, según datos de la encuesta del Plan de Acción en la Lucha contra la Migraña (Palm), realizada sobre un universo de seis mil personas de entre 18 y 65 años.
La doctora Asensio asegura que «no hay un perfil de personalidad típica de migrañoso, pero sí una predisposición hereditaria. Por eso, entre un 60% y un 70% de los migrañosos tienen algún familiar de primer grado (padre, madre, hermano, tío...) que sufre sus mismos dolores de cabeza».
Pero, a partir de la encuesta Palm, sí se puede ver qué características tienen en común las personas a las que se le ha preguntado. El grupo de edad que más casos de migraña presenta es el de entre 30 y 39 años y suponen el 15,1% del total. Les siguen los de entre 18 y 29 años, con el 13,3%, y los de entre 40 y 49 años, con el 13,2%.
El 31% tenían estudios de FP1, FP2, Bachiller, BUP o COU y el 28,9% estudios primarios, como la EGB o el Bachiller Elemental. El 25% tenían estudios universitarios. Respecto a los ingresos, el 34,5% de los encuestados ganaba entre 1.000 y 1.800 euros y el 20%, entre 800 y 1.000 euros.
La mayoría, un 37,2% es un trabajador de una empresa privada, seguido de las amas de casa, que suponen el 19,7%.
Por tanto, las conclusiones de los datos de la encuesta Palm serían que los migrañosos suelen ser adultos jóvenes, cuatro de cada seis no tienen estudios universitarios, la mitad gana entre 800 y 1.800 euros y es un trabajador de una empresa privada, aunque también hay muchas amas de casa que padecen migraña.
Tratamiento
Pero si se sigue un tratamiento, «utilizado de manera adecuada, se puede conseguir el control de la dolencia hasta en un 80% de los pacientes», explica la doctora Asensio. Existen dos formas de tratamiento: el sintomático y el profiláctico. El primero va dirigido a «disminuir y suprimir el dolor de cabeza, como puede ser el paracetamol, los antiinflamatorios no esteroideos, triptanes (orales, subcutáneos, intranasales...) y, cada vez menos, lo que hace unos años se utilizaba masivamente como es la ergotamina (tonopam, cafergot, etcétera)».
El tratamiento profilácteo está indicado «para disminuir la frecuencia (número de episodios) o la intensidad del dolor, para lo cual utilizamos fármacos betabloqueantes (propanolol...), antagonistas del calcio, como la fludaricina; antiepilépticos, como el topiramato; antidepresivos, como la amiptriptilina, durante periodos mínimos de tres a seis meses, independientemente de que el paciente padezca o no cefalea durante ese tiempo. Consideramos que son eficaces cuando se disminuye en un 50% la frecuencia de las crisis o la intensidad».