Lunes, 16 de octubre de 2006
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Acción Social asiste en un año a más de dos mil menores en busca de ayuda
El 12% de las personas atendidas durante el 2005 tenían menos de 19 años La mayoría tienen problemas de integración escolar o laboral y de convivencia familiar
Acción Social asiste en un año a más de dos mil menores en busca de ayuda
CONTROL DE DROGAS. La Policía Nacional, con dos menores en un parque público. / L. V.
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LAS CIFRAS DEL 2005
Personas atendidas en Acción Social

Total de personas atendidas: 19.531

Menores de 19 años: 2.417

Jóvenes de entre 19 y 24 años: 840 personas.

Jóvenes y menores con problemas de integración social: 1.393.

Jóvenes y menores con problemas de convivencia: 1.170

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Más de dos mil menores acudieron el año pasado a la Concejalía de Acción Social del Ayuntamiento en busca de ayuda. Según la jefa de servicio, Paloma Soler, en el 2005 se asistió a 2.417 personas de menos de 19 años con problemas de integración en la sociedad o de convivencia familiar. Además, se atendió a otros 840 jóvenes mayores de edad que aún no habían alcanzado los 24 años.

Según los datos de Acción Social, los menores supusieron el año pasado un 12% de las personas atendidas por la Concejalía durante todo el 2005. En algunos casos se trataba de niños con dificultades de convivencia, problemas familiares, de vivienda, o de absentismo escolar cuya situación había sido comunicada al Ayuntamiento por un adulto. A pesar de todo, la mayoría de los expedientes se refieren a jóvenes de entre 17 y 18 años no integrados socialmente.

Según Paloma Soler, la mayoría de jóvenes que acuden a Acción Social en busca de ayuda son personas de edades cercanas a los 18 años que no se sienten integrados socialmente. De hecho, de las asistencias realizadas el año pasado, 626 fueron a chicos y chicas nacidos entre 1983 y 1988. En ocasiones «sólo buscan información de lo que pueden hacer y dónde pueden vivir», afirma la jefa de servicio.

«Los que solicitan ayuda para su integración social son jóvenes que no tienen trabajo, absentistas o que admiten que no tienen preparación para acceder al mundo laboral», explica Paloma Soler. En muchos casos acuden a la Concejalía porque «han sido captados por educadores» que los han visto en la calle. Una gran parte pertenecen a «familias desestructuradas» o en las que hay muchos hermanos y existe una ausencia de formación, siendo habitual el «absentismo escolar», añade.

Las formas de ayuda «son muy variadas», explica Soler. De hecho, Acción Social les ofrece una serie de talleres con los cuales se trata de abordar sus problemas sociales y mejorar su autoestima. Entre los contenidos se encuentran temas tan diversos como cultura general, iniciación a un oficio o cómo hacer un currículum. Entre las clases que se imparten están las de estética y peluquería, jardinería y mantenimiento de edificios.

«Si son menores de 16 años no pueden acceder a los talleres laborales del Ministerio», señala la jefa de servicio de Acción Social. En estos casos, la Concejalía ofrece al adolescente desde clases de cultura general hasta tratamiento psicológico o ayuda para encaminar su futuro laboral.

Por otro lado se ofrecen programas educativos de calle y en los centros juveniles destinados a «los más pequeños y adolescentes», explica Paloma Soler. En este sentido, «el deporte» es un buen aliado a la hora de captar alumnos.

En cuanto a los programas de absentismo escolar, los casos suelen ser detectados por los centros o por la Policía, que se encuentra a los menores en edad de escolarizar en la calle. En los casos de educación Primaria, la solución del problema pasa por una intervención con la familia. El mayor problema, sin embargo, se encuentra en el paso del colegio al instituto.

«El instituto no resulta atractivo a los adolescentes y muchos no se matriculan», señala Paloma Soler. En este sentido, la Concejalía cree necesaria la colaboración con la Conselleria de Educación, con el fin de hallar una solución al problema.

Según los datos de la Concejalía, otros 1.170 adolescentes y jóvenes que acudieron a Acción Social fue «porque tenían problemas de convivencia con sus familias». En ese sentido se trabaja con ellos mediante un equipo de especialistas en los que están incluidos psicólogos, educadores y asistentes sociales que intervienen con los padres, aunque «es muy lento modificar los patrones» que rigen en el hogar, añade Paloma Soler.

Rupturas matrimoniales

La ruptura de la unión conyugal de los padres puede resultar traumática para los menores. Según datos del Juzgado de Familia, más de 300 parejas presentaron una demanda de separación o divorcio durante este verano en Alicante. En muchas ocasiones, los hijos se ven afectados y «tienen que recibir tratamiento psicológico», señalaron fuentes judiciales.

Según la concejal de Acción Social, Asunción Sánchez Zaplana, en ocasiones acuden a su departamento personas que buscan asesoramiento tras una ruptura matrimonial y que piden información sobre los puntos de encuentro, lugares neutrales en los que recoger y entregar a los hijos para cumplir los regímenes de visita

 
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