El entrenador del Hércules, José Bordalás, llegó a la sala de Prensa del estadio Rico Pérez con el semblante serio. A pesar de que el equipo jugó los «mejores minutos» de la presente temporada, ganó y pasó de ronda todavía se le notaba dolido por los cánticos en su contra de la grada, a la que pidió «respeto».
Bordalás escuchó muy claramente el «canto popular muy generalizado» pidiendo la cabeza del técnico, pero no se amilana: «Es en estos momentos cuando hay que estar más sereno y calmado, ser más serio y trabajar para que el público cante Pepe, quédate».
Defendió su trabajo, del que dijo estar «orgulloso» aunque los resultados no acompañen. Recordó la situación del Nástic la pasada temporada y como, al final, ascendió. Una historia que espera que se repita, ahora con el Hércules.
Porque Bordalás sabe que, al final, los marcadores son los que cuentan para un entrenador: «Porque se ha ganado, si no tendría que escuchar sobre los inventos de Bordalás, de Galindo en el lateral derecho, que era una locura. Pero no ha sido así». Así, la única obsesión que tiene Bordalás es «ganar, y si después se gusta, mucho mejor».
Para el mexicano mostró una especial predilección, aunque también destacó a otros jugadores como Piti o Urbano. En general, tuvo palabras de elogio para los jugadores, a los que felicitó por su «comportamiento y actitud fenomenal».
Pero el gran protagonista de la noche fue Moisés, que metió un gol y fue el gran revulsivo del Hércules en la segunda mitad. Un gran partido del ariete que no le asegura entra en el once del próximo fin de semana: «Aquí es muy difícil ser titular, porque hay 25 jugadores en plantilla, no obstante, me quedo, más que con el gol, con el trabajo, la defensa y la presión que ha hecho», comentó el técnico blanquiazul.