Investigadores del Museo Paleontológico de Elche (Mupe) han finalizado los trabajos de excavación, que a lo largo de un mes han llevado a cabo en un yacimiento cercano a Crevillent. Durante el pasado mes de agosto y hasta el seis de septiembre se realizó una campaña sistemática en la que se trataba de ubicar los elementos que afloraban y en qué lugar.
Las labores de excavación han dado resultados satisfactorios. El año pasado ya se encontraron restos de un gran mastodonte de hace 8,5 millones de años, además de un cráneo de grandes dimensiones y dos colmillos.
En esta ocasión destacan además de dos nuevos colmillos enteros, dos muelas de hiena completas, muy importantes ya que se trata de la primera vez que aparecen en este yacimiento de Crevillent. «Hasta ese momento tan sólo habían aparecido trozos muy pequeñas de estas defensas», señala José Sánchez, paleontólogo y responsable de la excavación
Además de restos de caballos, dientes de oso, cocodrilo, antiguos tigres de dientes de sable, ya más habituales durante las tareas de excavación. Durante el mes de duro trabajo, alrededor de ocho personas han colaborado diariamente en la tarea, con los grupos variando continuamente.
«Para realizar una nueva campaña es necesario conseguir una importante subvención y un permiso por parte de la dirección general de Patrimonio, con unos plazo legales para solicitar las excavaciones, pero habitualmente se hace una al año» destaca José Manuel Marín, director del museo
A finales de los años ochenta tuvo lugar la última excavación. El año pasado, con motivo del efecto de la lluvia, los restos de un mastodonte de más ocho millones de años, salieron a la superficie y en ese momento se realizó una campaña de urgencia, para su recuperación.
Estudio del material
Tras el período de excavación, empieza el trabajo de laboratorio y se procede al estudio de todo el material recolectado. «Se realiza un estudio científico, trabajando con documentación y recuperación de gran cantidad de información, además del conocimiento de la historia del yacimiento» destaca el responsable.
Después de la recogida de estos elementos, los materiales son llevados a los dos laboratorios situados en el Mupe para comenzar la restauración. Éstos son limpiados cuidadosamente con una pequeña brocha y se hacen fotos continuamente para ir controlando la evolución del tratamiento.
Durante el trabajo se inyecta cada quince minutos una resina especial -aprobada por expertos restauradores- en el interior de estos elementos para impedir que no se produzca el debilitamiento y posterior fisura de las piezas. «Para una costilla, el técnico puede tardar dos días de media en la labor de restauración, ya que conlleva mucho trabajo y paciencia», declara Marín.
En la actualidad trabajan seis personas en los laboratorios preparando estos materiales para presentarlos en la exposición que tendrá lugar a finales de octubre o principios de noviembre. «Todavía no sabemos el número de piezas que exhibiremos en la exposición temporal situada en el Mupe. Todo depende del tiempo que tardemos en sacar adelante cada una de las piezas restauradas» añade.
Esta muestra incluirá, además de los restos encontrados, una serie de proyecciones audiovisuales en dos dimensiones en las que se reproducirán los animales de cuerpo entero a partir de lo encontrado en el yacimiento «y todo ello comparado con los seres humanos. Va a ser una exposición muy interesante, donde la gente va a disfrutar y encontrar algo diferente» añade el director del Mupe.