Sábado, 23 de septiembre de 2006
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ALICANTE / La pensión Mateos se esfuerza por recobrar la normalidad
ALICANTE / La pensión Mateos  se esfuerza por recobrar la normalidad
CONMOCIÓN. Una trabajadora del hostal, ayer. / UBALDO
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Como si hubiera sido una pesadilla, la pensión Mateos de la calle San Vicente se despertó ayer intentando olvidar los luctuosos sucesos que acontecieron el jueves por la noche.

Tras pasar la Policía Científica varias horas en la habitación y recoger todas las pruebas sobre el crimen, los inquilinos y huéspedes pudieron volver a sus habitaciones, todavía con la sorpresa y, por qué no, el miedo en el cuerpo. Algunos marchaban ayer por la mañana de sus habitaciones, «aunque no sabemos si lo tenían previsto o ha sido por el asesinato», comentaba una de las trabajadoras del local.

Fue una jornada complicada. Cámaras de televisión y periodistas preguntaban a los vecinos, que apenas sabían lo que había ocurrido. Tan sólo la empleada de un asador, justo enfrente de la pensión, se acordaba de un detalle: en su rápida fuga, el presunto homicida perdió una gorra, que después recogió la Policía. Fue la primera pista que llevó a la detención del presunto asesino.

Los demás prefirieren casi pasar página. Y nada mejor que retornar a la normalidad. Por este motivo, las empleadas se afanaban en limpiar y preparar la habitación 105, donde se produjo el crimen, para volverla a alquilar.

Pero igual eso no será suficiente. A Pepa, que estaba a cargo de la entrada de la pensión cuando se produjo el crimen, le había costado mucho dormir tras vivir los hechos. «Nunca me lo hubiera imaginado», decía ayer cuando pasó por la pensión.

Apenas recuerda nada de la pareja o el presunto homicida en particular. No les había hecho la ficha de entrada y no sabía nada de ellos durante los tres días que habían estado residiendo.

Tampoco las empleadas del turno de mañana estaban indiferentes, a pesar de que la noticia les sorprendió cuando acudían a trabajar: «Nunca había pasado nada similar por aquí, aunque uno no sabe lo que pasa dentro de los cuartos», asegura la mujer, que no quiso dar su nombre.

Sin embargo, algunos vecinos sí que recuerdan algunos incidentes en la misma pensión, como cuando algún huésped dejó caer una televisión desde la segunda planta el pasado verano.

 
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