Era cuestión de tiempo. La aparición de un picudo rojo en el barrio de Altabix el pasado día 3 de agosto activó el dispositivo de vigilancia de Parques y Jardines. Y los refuerzos han dado sus frutos. Ayer el concejal de Medio Ambiente, Emilio Domenech, informaba sobre la detección de uno de estos insectos en el ojo de una palmera del casco urbano, muy cerca de donde se encontró el anterior. «A día de hoy y después de las inspecciones de una palmera canaria, situada en el jardín del viejo cuartel de la Guardia Civil, se confirma que tenía picudo rojo», dijo.
El personal municipal tenía sospechas de esta palmera canaria por el estado del ojo del ejemplar. Así que después de que subieran varias veces, y a pesar de no observar signos externos de este insecto, optaron por empezar a cortar palmas hacía el interior. Y, sorpresa, «muy próximo a lo que es el ojo de la palmera se ha encontrado una pequeña galería con un capullo recién creado de picudo rojo», manifestó Domenech. Junto a este ejemplar existen 6 ó 7 palmeras de la misma clase con una altura de 7 u 8 metros.
Una vez declarado el primer foco en el casco urbano, la destrucción de este ejemplar estaba prevista para ayer tarde o esta mañana. «La palmera será destruida de inmediato. Del mismo modo se iniciará una prospección en profundidad de toda la zona por parte del personal de Tracsa con el apoyo del equipo municipal que se considere necesario por parte de los técnicos de la conselleria», indicó Emilio Domenech, quien no pudo evitar expresar su malestar. «Es una lamentable noticia que todos pensábamos que algún día podía llegar, aunque no queríamos que se diera esta circunstancia», dijo el edil.
Protocolo en marcha
Una vez descubierta la palmera infectada, el personal municipal lo puso en conocimiento de la Conselleria de Agricultura, Pesca y Alimentación como indica el protocolo. «A través de la empresa Tracsa, encargada de las inspección por parte de conselleria, nos confirmaron ayer al mediodía que era un capullo de picudo rojo», apuntó el concejal de Medio Ambiente.
Entre hoy y el lunes, los responsables de Medio Ambiente del Ayuntamiento junto con técnicos de conselleria mantendrán una reunión para fijar un plan estratégico específico de inspección de la zona. «A unos centenares de metros ya se encuentran algunos huertos que están dentro del palmeral histórico. En la reunión se establecerá las medidas que se van a adoptar, la red de vigilancia».
Del mismo modo, por parte de la conselleria se está estudiando cuántas trampas se van a colocar en el área donde se ha descubierto la palmera infectada y alrededores. El objetivo «es poder capturar, si lo hubiese, algún adultos volando por la zona. Además de detectar si existe alguna palmera más infectada y proceder a sus destrucción para evitar su propagación en el resto de las palmeras», afirmó Domenech.
Todos los medios
Las conversaciones entre la Concejalía de Medio Ambiente y la conselleria son continuas, puesto que el picudo rojo ya se encuentra en el palmeral histórico. «Tanto desde aquí como desde la conselleria se van a poner todos los medios necesarios para hacer una revisión exhaustiva, ya que estamos hablando ya no sólo son los focos del campo, sino que también del casco urbano», recalcó Domenech.
En cuanto a los medios humanos, el equipo municipal sólo podrá aportar hasta el 1 de septiembre el 50% de su plantilla, ya que los demás están de vacaciones. Los equipos se harán mixtos ya que Tracsa no tiene palmereros que puedan revisar las palmeras más altas.
Por otra parte, a día de hoy en en las palmeras datileras de la ciudad no ha aparecido todavía, pero «esto no quiere decir que no vaya a aparecer; por lo tanto no podemos bajar la guardia sino todo lo contrario, aumentar los esfuerzos y recursos», señaló el edil. Hasta ahora, más de 3.500 palmeras han sido destruidas a causa de la plaga del picudo rojo en el campo.