Pánico a 35.000 pies es lo que sintieron los más de 200 pasajeros de un vuelo de British Airways rumbo a Nueva York, cuando en la madrugada del domingo se vio obligado a regresar a Londres, después de que un móvil comenzase a sonar sin que nadie lo reclamase. El suceso se produjo 90 minutos después del despegue, en un momento en que las medidas de seguridad eran más estrictas que nunca y cuando persistía la prohibición de embarcar aparatos electrónicos.
Los pasajeros de este Boeing 777 rogaron al piloto que diese la vuelta. «El capitán consultó la situación con el equipo de seguridad de Heathrow, que concluyó que era seguro continuar. Sin embargo, decidió regresar a Londres por precaución», declaró una portavoz de la compañía, después de que el avión llegase al aeropuerto John F. Kennedy ayer por la mañana. La historia se quedó en un susto, de momento sin resolver, ya que no ha trascendido la identidad del propietario del móvil.
Este incidente prueba la tensión que se vive, motivado por un grado de alerta que el Gobierno decidió, después de cuatro días de nivel 'crítico' (probabilidad de un ataque terrorista inminente) rebajarlo a 'severo', es decir, muy probable, pero no inminente. De todas formas, el ministro del Interior, John Reid, dijo que esta modificación «no significa que la amenaza haya cesado». El Gobierno tomó esta decisión asesorado por el centro para el Análisis del Terrorismo pero, a la vez, bajo presión del sector de la aviación, especialmente de BAA, el propietario de los principales aeropuertos del país, que se ha visto incapacitado para hacer frente al refuerzo de las medidas de seguridad de la noche a la mañana. Respecto a la investigación, veintitrés individuos continuaban ayer bajo custodia, mientras la Policía mantenía acordonado King's Wood, un bosque cercano a la localidad de High Wycombe, donde se detuvieron a varios de los sospechosos, en busca de explosivos o detonadores. Scotland Yard dice contar, además, con horas de grabación y fotografías de dichas personas que fueron captadas en los últimos meses. Según el vespertino londinense 'Evening Standard', «pequeños aparatos, incluidas cámaras, fueron instalados dentro de las viviendas de algunos de los sospechosos por agentes del MI5, el servicio de seguridad».
El diario The Guardian, citando fuentes de la investigación, sorprendió ayer con la revelación de que supuestos terroristas han realizado entrenamientos en algunos de los parques naturales de Inglaterra y Gales. Detectives secretos observaron a grupos de una veintena de hombres, algunos con conocidas conexiones terroristas, en distintas ocasiones en los últimos años y, en concreto, durante los pasados doce meses. Aún así, según el diario, ninguno parece estar relacionado con el supuesto complot abortado el jueves que pretendía explotar una decena de aviones en pleno vuelo.
Aeropuertos
Las autoridades esperan que la reducción del nivel de alerta mejore la situación de caos que se ha vivido en los aeropuertos británicos en los últimos días, aunque ayer continuaron los retrasos y la cancelación de vuelos. Desde ayer, se puede embarcar de nuevo equipaje de mano -en Heathrow y Gatwick no se implementará hasta hoy-, pero los pasajeros podrán llevar consigo sólo un bulto, que no puede superar el tamaño de un maletín de portátil (45 centímetros de largo, 35 de ancho y 16 de profundidad). Además, podrán embarcarse objetos electrónicos, como iPods, móviles o cámaras digitales, pero, al igual que los ordenadores, deberán introducirse en la máquina de rayos X sin protección.
Sin embargo, se mantiene la prohibición de llevar líquidos, cuya definición abarca desde bebidas, lociones o perfumes a pasta de dientes, desodorantes o espuma de afeitar. A pesar de la modificación del nivel del alerta, ayer continuaba el malestar en el sector de la aviación, que debate quién es el responsable del caos de los últimos días, por el que las compañías aéreas han perdido millones de euros.