O, por mejor decir, cogorza fantasma. He aquí una historia que podríamos titular El misterioso caso de la presentadora beoda, si la frase nos cupiera en el tiránico ancho de columna. Usted a lo mejor no se ha enterado, pero en el mundillo de la tele no se ha hablado de otra cosa durante esta semana. Y es que por Internet ha corrido como la pólvora un video donde una presentadora de La Sexta, Diana Alonso, daba ostensibles muestras de embriaguez mientras conducía su programa, Juegos TV, un producto de la casa holandesa 3 Circles Media.
Usted no habrá visto nunca Juegos TV. Tampoco yo: es uno de esos programas de relleno que se emiten a altas horas de la madrugada sin otra función que atrapar un porcentaje residual de share; ello, además, en una cadena como La Sexta, con un seguimiento bajísimo. Bastó sin embargo que alguien zapeara en tan inclemente horario para que Diana fuera pillada en falta. ¿Y qué falta! Mareada y desorientada, con la lengua trabada y el cerebro opaco, a la simpática muchacha sólo le faltaba pronunciar el tópico hips del tebeo. Al día siguiente, Juegos TV ya estaba siendo presentado por otra agradable señorita. La noticia fatal no tardó en extenderse por todas partes: La Sexta despide a Diana Alonso por comparecer beoda en antena. Escándalo, bochorno, rasgarse de vestiduras.
Bueno, sí, pero nunca hay mal que por bien no venga: gracias al suceso, el mundo descubrió la existencia de Diana Alonso y de Juegos TV; cierto que en un contexto lamentable, pero eso importa poco en los tiempos del escándalo televisivo y la bronca hecha profesión. Por otro lado, no hay nada que no tenga arreglo. Y esa es justamente la noticia de los últimos días: que ahora resulta que todo fue un desafortunado error. «No estaba borracha -aclara Diana Alonso-. Es que, como soy azafata de vuelo y volvía de México, me entró el jet-lag. Y eso, más una infección de garganta, me dejó tocada». Ah, vaya. «No hemos despedido a Diana», señala por su parte la productora 3 Circles Media: «Diana no va a presentar el concurso durante el mes de julio porque no puede compaginarlo con su trabajo como azafata de vuelo, y por eso Juegos TV lo presentan sus compañeras».
O sea que el enigma de la presentadora beoda se resuelve para general satisfacción y universal contento. ¿Ante qué estamos? ¿Un episodio vergonzoso tapado de cualquier manera, un truco promocional para hacerse publicidad gratis, ambas cosas a la vez? Sospecho que ambas cosas a la vez: no creo que el deplorable suceso de la presentadora ebria fuera deliberado, pero parece obvio que ha sido utilizado como instrumento promocional. Pasen y vean: esto es la televisión.