Cartagena es uno de los lugares emblemáticos en lo que se refiere a la celebración de las citas marítimo-religiosas del verano, aunque a juzgar por la escasa asistencia de pescadores y público a la procesión celebrada ayer en honor a la Virgen del Carmen, la tradición va perdiendo peso. Los pescadores de Santa Lucía -que se volcaron con su patrona desde primeras horas- decidieron adelantar a la mañana el paseo a hombros de la imagen por el barrio y su posterior peregrinaje por la dársena del Puerto.
Lo hicieron así para recuperar el público perdido en los últimos años, cuando la procesión se celebraba por la tarde. Sin embargo, no consiguieron su propósito y pocos cartageneros desafiaron al fuerte sol de mediodía para ver de cerca a la Virgen y al Apóstol. Hubo más gente en una misa celebrada en la Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol, que abrió, a las diez de la mañana, una jornada festiva en la que el fervor popular olía a salitre.
Con el característico aroma del mar de fondo, se había iniciado una hora antes el reparto entre los centros benéficos de los lotes de pescado que reúne la pescadería del emblemático barrio local. El punto culminante de la jornada llegó con la subida de la imagen de Nuestra Señora en la embarcación Hernández Aguado, que estuvo escoltada por el Servicio Marítimo de la Guardia Civil.
El desfile (en el que participaron una docena de barcos) acabó cuando un ramo de flores voló hacia las olas para recordar con su vaivén y su perfume a las gentes de «la mar» ya fallecidas.