Las autoridades de Malta se han brindado a desembarcar del pesquero español Francisco y Catalina a dos de los 51 inmigrantes que rescató, una niña con síntomas de deshidratación y a su madre, pero ésta rechazó dejar el barco y un médico atendió a la pequeña a bordo, según informó la embajadora de España en ese país, Marta Vilardel.
En conversación telefónica desde Malta, la diplomática explicó que sigue haciendo gestiones necesarias para lograr el permiso de las autoridades maltesas para que el barco desembarque en el puerto de La Valleta a los inmigrantes, que proceden de Eritrea, que recogió el viernes en una patera en aguas de Libia. El estado de salud de los marineros españoles y de los inmigrantes africanos es bueno, salvo el de la citada niña, de acuerdo con la visita realizada por un médico.
El patrón mayor de Santa Pola, José Ramón García Fuentes, indicó ayer que la última vez que habló con el capitán del pesquero le aseguró que todos estaban bien y que no debía preocuparse ya que tenían comida y agua suficientes. El presidente de la Cofradía de Pescadores de Santa Pola explicó que tanto la embarcación como el patrón del barco, José Durá, son de este municipio alicantino, aunque el pesquero tiene su base en Carboneras (Almería).
Sobre las tres de la tarde de ayer, el pesquero español recibió un segundo avituallamiento de alimentos y agua, esta vez mediante un helicóptero en lugar de a través de un barco como ayer, dijo la responsable de la legación diplomática, ya que las Fuerzas Armadas maltesas «informaron que no tenían ningún barco disponible porque están llegando a Malta más pateras».
Según Vilardel, «desgraciadamente» se corre el riesgo de que las embarcaciones no quieran socorrer a las pateras o cayucos para evitarse problemas, «pero hay que tener en cuenta que hay convenios internacionales que obligan a prestar ayuda. Sin embargo, este auxilio «se puede interpretar como hizo el patrón del pesquero español o como hicieron los italianos, que se limitaron a avisar que había una patera a la deriva en un lugar determinado.
Además de las negociaciones para el desembarco, la embajadora ha gestionado el envío de alimentos, el acercamiento del barco hasta 16 millas de la costa para que la tripulación tenga cobertura en los móviles y pueda hablar con sus familias y con la embajada, y la visita del médico. Vilardel no consideró solución aceptable que el pesquero regrese a España, pues supondría cinco días de navegación. Igual que el sábado, ayer el secretario de la embajada española visitó a la tripulación.
El Ministerio de Asuntos Exteriores español, a través de su embajada en Malta, sigue negociando con ese país mediterráneo el desembarco de los 51 inmigrantes rescatados por un pesquero español, «sobre la base jurídica de dos convenios de organización marítima» del año 1986 ratificados por ambos países.