«Nuestra función, aparte de prevenir, es controlar la venta ambulante y evitar la acción de delincuentes, sobre todo, carteristas, que se aprovechan de cualquier descuido para actuar. Estamos aquí para servir al ciudadano y auxiliarle». Son palabras de los miembros de una de las patrullas de playas que prestan servicio en Alicante.
Forman parte de un dispositivo especial característico de los municipios costeros de la provincia cuando llega el verano, si bien el de la capital destaca por su mayor envergadura. La Policía Local asume el control de cinco amplias zonas de baño, además de las calas diseminadas por el Cabo de las Huertas.
Su presencia contribuye a ahuyentar a los delincuentes, que cada vez se las ingenian de maneras más sutiles para lograr su propósito: «Intentan actuar, sobre todo, en El Postiguet. Los hay que se pasean con cautela por la arena y donde ven un objeto que les interesa se colocan. Extienden la toalla encima y, después de unos minutos, si ven que todo está en orden, recogen, enrollan su toalla y se llevan con ella los efectos escogidos. Si alguien está durmiendo o en el agua, no se percata de nada», explican Pascual y Alicia.
El servicio de ambos abarca El Postiguet y El Cocó, en horario que transcurre de 10 a 20 horas durante siete días consecutivos. Los siguientes siete los descansan, según establece una de las modalidades de régimen laboral implantadas por el Ayuntamiento, el denominado 7x7.
Últimamente, proliferan en las playas alicantinas ciudadanos chinos que ofrecen masajes por unos diez euros. La Policía Local desaloja a estas personas en cuanto las detecta, puesto que este tipo de actividad está prohibida por la normativa municipal.
El coordinador del plan especial de la Policía Local, Julio Calero, precisa que el operativo, en el que también participa Protección Civil, se extiende por las playas de El Postiguet, la Almadraba, la Albufereta, Playa de San Juan y Urbanova-Saladar, a las que hay que sumar las calas del Cabo. En estos puntos se encuentran, además, tres embarcaciones, una de la Policía Local, otra de Bomberos y una tercera de Protección Civil, para atender posibles emergencias en el agua.
«Nuestro objetivo es la prevención, la asistencia al ciudadano, el cumplimiento de las ordenanzas municipales y evitar delitos y faltas», expone Calero. Las playas alicantinas son más seguras, en cuanto a vigilancia, desde el pasado 30 de junio, fecha en la que se activó un dispositivo que se prolongará hasta el 10 de septiembre, aunque, muy probablemente, se prorrogará hasta el 17 del mismo mes.
En cada puesto de la Policía Local está presente un miembro de Protección Civil que comunica a los agentes municipales cualquier incidencia que registre el servicio. En ocasiones, son estos voluntarios quienes recogen los primeros testimonios de actos delictivos que se puedan producir en la playa.
«Buscan, sobre todo, a gente mayor y a los más descuidados», previene Alicia, del servicio de Playas de Alicante. «A mí me han quitado el monedero con el dinero, pero lo que más siento es que se han llevado mis gafas graduadas, tanto para cerca como para lejos», se lamentaba hace escasos días un anciano que había sido víctima de los temidos ladrones que actúan al descuido.
Tanto Pascual como Alicia destacan que a los usuarios de los arenales alicantinos les reconforta ver que la Policía Local recorre la zona. «Se alegran, te hacen preguntas sobre cualquier duda que tengan y, sobre todo, a los niños les hace mucha ilusión», señalan.