Tanques y blindados israelíes, con el apoyo de helicópteros Apache, volvieron a entrar en la madrugada de ayer en el norte de la franja de Gaza y reocuparon una amplia zona deshabitada alrededor de la localidad de Beit Hanun.
Esta vez, los militares encontraron menos resistencia que en la primera invasión, que se registró hace dos semanas. Pero los helicópteros mataron a tres milicianos que salieron a su encuentro disparando granadas anticarro. Otros dos activistas fueron abatidos en un ataque posterior.
La sexta víctima mortal es una mujer que se hallaba en su casa en el sur de la Franja cuando fue alcanzada por los disparos de los tanques. En ésta y en otras acciones similares, resultaron heridas de distinta consideración una veintena de personas.
El área de Beit Hanun ha sido utilizada con frecuencia por los milicianos para lanzar cohetes Qasam contra las poblaciones israelíes cercanas, unos disparos que han continuado durante todos los días, a pesar de la presencia de los militares. La aviación también destruyó una casa en la que había oficinas de Hamás en Yabaliya, en el norte. Un portavoz militar dijo que las operaciones continuarán hasta que sea liberado el soldado Guilad Shalit, que está en poder de las milicias desde el pasado 25 de junio.
Con la invasión de ayer, el Ejército vuelve a ocupar el norte y el sur de la Franja, además de una zona al este de la misma. La presión militar sigue siendo muy intensa, pero las milicias no han dado ninguna indicación de que piensen liberar al soldado secuestrado.
Mientras, la población palestina sigue resistiendo como puede la escasez de numerosos productos básicos y las dificultades que entraña la ausencia de electricidad en buena parte de la zona durante la época más calurosa del año.