Óscar Pereiro es un ciclista vivo, de esos que coge todo al vuelo no sólo las escapadas. En la salida de la etapa se le acercó una persona de una firma de relojes, que le regaló uno amarillo. «Se lo agradezco, pero quiero uno para cada uno de mis compañeros". No entendía el buen señor lo que le decía Pereiro. Dudó y le contestó que si, sin problemas: "Y también dos más, para Valverde y Gálvez". Al final se llevó el lote completo.
Como el día estaba de celebraciones recibió otra visita, la de Igor González de Galdeano, el último corredor español que ha llevado el amarillo en el Tour , en 2002, durante siete días, que le felicitó por la gesta. Luego, en una etapa que ganó el francés Pierrick Fedrigo, disfrutó con el trabajo de sus compañeros. Su sonrisa en el podio, contrastaba con la afirmación de David Cañada, tras sufrir una caída una vez finalizado el descenso del puerto de Peyruergue, en la que confirmaba ante las cámaras de televisión que se había roto la clavícula.
Conservar el amarillo
Pasamos de la alegría al tristeza en décimas de segundo. El corredor de Zaragoza no necesitaba ningún diagnóstico médico. Conoce mejor que nadie su cuerpo, que tiene más costuras que el de un torero que se arrime mucho al astado. Cañada corre los riesgos habituales en su profesión, pero se cae mucho, o tiene mala suerte. Gap es una etapa maldita para nuestro ciclismo. En 2003, Beloki veía truncadas sus aspiraciones en el Tour con una terrible caída en otro puerto que hay cercano a esta localidad, La Rochette, que no se subió este domingo.
Para Pereiro todo fueron sonrisas. Llevó el maillot amarillo con dignidad, en una etapa muy complica, dura, por carreteras estrechas, en este acercamiento a los Alpes, con su equipo realizando la mayor parte del trabajo, mientras Phonak se limitaba a ir a rueda. Las formaciones con hombres rápidos trabajaron al final, no se sabe muy bien porque puesto que el puerto de La Sentinelle iba a romper todo.
El líder explicaba después de 180 kilómetros embutido en la púrpura que la experiencia ha sido muy bonita: «Todo el equipo ha trabajado fenomenal. No se puede decir que haya sido algo distinto, pero si diferente. Vas en una posición privilegiada delante y eso te hace sentir algo especial».
Para un equipo francés como el Caisse d'Epargne, aunque la estructura sea española, conservar esa privilegiada posición el mayor número de días es fundamental en este tramo final de la carrera, sobre todo después de perder a Valverde: «Nosotros vamos a trabajar pensando en mantener ese maillot después de Alpe D'Huez. Óscar puede estar muy cerca de los mejores», comentó Eusebio Unzue, el director del equipo español.
Al hospital
Mientras, David Cañada terminaba una vez más en el hospital debido a la caída que sufrió en el kilómetro 141, junto a Matthias Kessler, que siguió en carrera, y el belga Rik Verbrughe, que se cayó unos metros por delante. Llegó a ser maillot blanco del Tour 2000, cuando corría con la Once y era una de las promesas del ciclismo español. Luego estuvo con el Mapei, dos años, y más tarde con el Quick Step.