Desde que Suzanne Lenglen se adjudicó el título de campeona en Wimbledon-1925 al vencer a la británica Joan Fry por 6-2 y 6-0 ninguna otra francesa, hasta ayer, había conseguido conquistar el triunfo en la final del torneo. En esta oportunidad el título ha correspondido a Amelie Mauresmo, primera cabeza de serie, que en el partido decisivo se impuso a la belga Justine Henin-Hardenne, tercera favorita, por 2-6, 6-3 y 6-4 en dos horas y dos minutos. Han tenido, pues, que transcurrir 81 años para que Francia inscriba el nombre de una de sus representantes en el historial de vencedoras de la competición.
Este triunfo supuso para Mauresmo un premio de 912.000 euros, mientras que Henin, la derrotada, recibió 456.000. Henin, que fu subcampeona en 2002 tras perder en la final con Venus Williams, intentaba conquistar la victoria después de haber ganado este año el título en Roland Garros. La tenista belga se anotó el primer set, pero luego no pudo mantener el mismo nivel.