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El escritor vallisoletano ha obtenido el Premio Vocento a los Valores Humanos. Una distinción muy merecida y justiciera, ya que, a lo largo de su carrera, como periodista y escritor, siempre prevalece, como una de sus valiosas virtudes, la humildad y la humanidad.
Últimamente, por razones de salud, permanece de continuo en su casa, de la que sólo sale para dar su paseo habitual. Desde que escribió su última novela, El hereje (que es una joya literaria), no ha vuelto a aparecer en el mundo periodístico y literario en el que se movía como un pez.
Por eso, enterarme del premio que se la ha concedido ha sido para mí (una de sus más fieles seguidoras) una gran sorpresa y alegría.
Y en estos momentos en los que me encuentro un poco lejos de la tierrina, la noticia me pilla leyendo una de sus numerosas obras, titulada Pegar la hebra.
El insigne escritor Oscar Wilde decía: «Si puedes disfrutar leyendo un libro repetidas veces, de nada sirve leerlo una sola vez».
El premio le será entregado el próximo mes de octubre, coincidiendo con el 150º aniversario de El Norte de Castilla, del cual fue director durante un cuarto de siglo.
En el libro titulado Pegar la hebra, que quiere decir entablar conversación, Miguel Delibes hace unos comentarios refiriéndose a las antiguas instalaciones de El Norte de Castilla. «Hace más de 150 años se componía con plomo; a tono con aquella época estaban las oficinas de redacción, un gran despacho donde trabajábamos, codo con codo, bajo una sola pantalla metálica que, día y noche, derramaba su luz sobre el tablero».
Supongo que, para las actuales oficinas de redacción de cualquier diario, aquellos métodos artesanales les parecerían antediluvianos.
De cualquier forma, este galardón de Vocento se viene a unir a un torrente de ellos, tales como el Nadal, el Cervantes, el Premio de las Letras de Castilla y León, el de la Crítica. Sólo le falta a este académico de la Lengua el Nobel y del que, según sus propias palabras, dijo: «Pasó rozando por mi ventana».
Desde su primera novela, La sombra del ciprés es alargada, de 1948, hasta su última, titulada como dije antes El hereje, son casi 60 años en el mundo de la literatura, por lo que se merece el título de el señor de las letras.
A Miguel Delibes le deseo de corazón que disfrute muchos años de este merecido Premio a los Valores Humanos. Pues, como decía San Agustín: «Para llegar al conocimiento de la verdad, hay muchos caminos: el primero, humildad; el segundo, humildad y el tercero, humildad».
Una frase que muy bien se puede aplicar al escritor vallisoletano Miguel Delibes, siempre exento de protagonismos.
Carmina Martínez Gutiérrez