La conmoción, la resignación y el duelo siguen presentes en Valencia por la pesadilla vivida el lunes en el metro. Pero el corazón de la ciudad comienza a recobrar fuerzas y aliento con la llegada masiva de peregrinos para asistir a los actos centrales del V Encuentro Mundial de las Familias (EMF), cuya clausura protagonizará el Papa Benedicto XVI este fin de semana. La marea humana de peregrinos, tanto nacionales como de todas las partes del mundo, ya se hizo notar ayer.
Miles de ellos transitaban a lo largo y ancho de la ciudad mediterránea en un ambiente festivo, pero ciertamente contenido por el terrible accidente del suburbano. Crespones negros cuelgan en numerosas ventanas, al lado de la bandera del Vaticano y de las enseñas nacional o autonómica. Dos colores lo invaden todo: blanco y amarillo. Conforman la enseña vaticana y también están presentes en las mochilas y gorros que portan los peregrinos como señal de su origen y objetivo.
«El Papa nos enseñará a acoger con amor y solidaridad, quizá a comprender, el terrible drama que ha vivido esta ciudad el pasado lunes. Estoy triste, sí, como lo estamos todos, pero hay un halo de esperanza en este encuentro que, creo, ayudará a las familias de las víctimas a sentir que no están solas, que todos les acompañamos en su pesar». Lo dice Paula, una peregrina de 28 años procedente de Granada que acaba de encontrarse con una íntima amiga, María, una solícita voluntaria entre las 10.000 que participan en el EMF.
A rebosar
Valencia rebosa vigor. La estación, los autobuses, el centro histórico... todo es algarabía del rebaño de Benedicto XVI. Han llegado por tierra, mar y aire; unos con hotel, otros con pensión, algunos hospedados en casas de valencianos que se han prestado generosamente a acogerlos. Unos comerán caliente; otros, muchos, frío y de bocata. Y algunos llevan la tartera como equipaje. «Dormiremos donde podamos», dice un grupo de jóvenes del extrarradio de Madrid.
«No nos preocupa el hospedaje, sino venir a ver a nuestro Papa y acompañar a los valencianos en un momento de infinita tristeza», concede Pedro, el más airoso y dicharachero. La capital del Turia ha colgado, como era de esperar, el cartel de completo. Hoteles, apartamentos, viviendas particulares, albergues, etc.