Un incidente que se originó en las piscinas de El Pla entre unos 25 jóvenes y agentes de la Policía Local llegó a los tribunales. Un juzgado ilicitano absolvió a los policías de cualquier delito.
Las pandillas de menores en las piscinas municipales plantean muchas veces problemas de seguridad no sólo hacia los demás sino también hacia ellos mismos.
Aunque la norma marca que los menores deben estar acompañados por mayores a la hora de entrar en las piscinas, en algunas de ellas, los niños y jóvenes permanecen solos tras la marcha de los padres. Piruetas, empujones y otras tonterías varias provocan situaciones de peligro, que obligan a los socorristas a llamarles al orden.