El proceso disciplinario por los partidos amañados en el calcio se reanudó ayer en Roma, después de que el Juventus, el principal club acusado, intentara a última hora del miércoles negociar su sanción, reconociendo así claramente su responsabilidad en el escándalo. Además del la Juve, el Milan, el Lazio y el Fiorentina se arriesgan a un descenso a la Serie B, o incluso a la tercera división (Serie C) en este escándalo de manipulación de partidos por el que ocho árbitros italianos son juzgados por la justicia deportiva, acusados de haber favorecido deliberadamente a ciertos equipos.